martes, 3 de junio de 2025

🕊️ Visión Profética: El Salvador en Guerra y el Valor de los Justos

 


Tuve una visión en sueños, y el Espíritu me hizo entender cosas profundas. Vi a El Salvador en guerra con Estados Unidos. Pero esta guerra no era solo militar; era una batalla entre el poder imperial y la compasión de los humildes, entre el dominio y el servicio.

Aunque geográficamente El Salvador está al sur de Guatemala, en la visión se encontraba al norte, como si el mapa hubiese sido alterado. Este cambio me fue revelado como una señal: lo espiritual ha tomado el lugar de lo natural, y el conflicto ya no se limita a las fronteras de la tierra, sino que se libra en las regiones celestiales.

Desde Guatemala, vi el cielo sobre El Salvador. Hombres y mujeres valientes habían construido aeronaves improvisadas, sin armas, solo con alimentos. Llevaban granos básicos a los necesitados, arriesgando sus vidas. Eran siervos verdaderos, sin recursos, pero con corazón de fuego.

Mientras ellos volaban, desde el suelo de El Salvador, las fuerzas de Estados Unidos —símbolo del poder opresor— lanzaban bombas antiaéreas contra estas naves. Las explosiones ocurrían cerca, pero no tocaban a los pilotos. Vi con mis ojos cómo, a pesar del fuego enemigo, las aeronaves llegaban a destino. El pan fue repartido. La compasión venció al miedo.

Me quedé asombrado. No por la guerra, sino por el valor y el ingenio de los justos. Vi en ellos el espíritu de Cristo, que no vino a ser servido, sino a servir, y a dar su vida por muchos.

Comprendí que:

  • La guerra ya ha comenzado, y es espiritual.

  • Los pequeños pueblos y creyentes humildes serán usados por Dios para llevar alimento y verdad a quienes lo necesitan.

  • El sistema del mundo se opone, pero no puede destruir lo que Dios ha bendecido.

  • Guatemala, tierra de árboles, es lugar de vigías, y yo fui colocado como un atalaya, para ver y proclamar lo que viene.

Esta visión es una advertencia y un llamado:

  • A los que tienen el corazón dispuesto: no temáis. Aunque el enemigo ruja, no podrá detener la obra del Altísimo.

  • A los que observan: despierten, porque los tiempos están marcados, y la compasión será la señal de los hijos del Reino.

El Reino de los cielos no viene con violencia, sino con valor, fe y servicio. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

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