A lo largo del tiempo, muchas ideas equivocadas se han infiltrado en la mente de los creyentes. Algunas de ellas parecen piadosas, pero en realidad nos alejan de la verdad. Aquí comparto algunas de las más comunes, con el deseo de que podamos reflexionar y corregir el rumbo.
1. Pensar que la obra de Dios tiene que ver con dinero
La obra de Dios es sostenida por el Espíritu Santo, es decir, por Cristo mismo. El dinero no tiene relación alguna con el poder ni con el propósito de Dios. Cuando dependemos del dinero para hacer la obra, perdemos de vista que es el Espíritu quien la guía y la sostiene.
2. Creer que una simple oración te garantiza el perdón
Muchos piensan que con solo pedir perdón ya están perdonados. Pero la Biblia enseña que sin arrepentimiento no hay perdón de pecados. La oración es solo una expresión; lo que Dios busca es un corazón verdaderamente arrepentido.
3. Pensar que asistir a una iglesia te garantiza la salvación
La salvación no depende de un edificio ni de una congregación. Asistir a una iglesia puede ayudarte a crecer espiritualmente, pero no es un boleto automático al cielo.
4. Creer que ayudar a los necesitados asegura la salvación
Las buenas obras deben surgir del amor a Dios y de un corazón transformado por Cristo. Primero, debes recibir a Cristo como tu Salvador y creer en Él. Solo entonces tus obras serán agradables a Dios. Pero aun así, las obras no te salvan, solo reflejan tu obediencia y amor por los demás.
5. Pensar que dar ofrendas y diezmos te salva
Ninguna ofrenda ni diezmo puede comprarte la salvación. Dios no vende su gracia, y tu salvación no depende de cuánto dinero entregues, sino de si has creído de corazón en Cristo.
6. Creer que porque Dios te usa estás bien con Él
Que el Espíritu Santo te use para expulsar demonios, hacer milagros o profetizar, no significa que estás bien delante de Dios. Lo que el Espíritu hace a través de ti tiene que ver con Cristo, no contigo. Recuerda lo que dijo Jesús: “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre...? Y entonces les declararé: Nunca os conocí.”
7. Pensar que Dios escucha a cualquiera que ora
Dios escucha la oración de quien ha sido cubierto por la sangre de Cristo. La intercesión de Jesús es la única vía por la que podemos tener acceso al Padre.
8. Enfrentar a Satanás por voluntad propia
No podemos provocar ni enfrentar a Satanás solo porque queremos. Los cristianos tenemos autoridad para resistirlo solamente cuando él interfiere en la obra de Dios que estamos realizando. En esos casos, la victoria está garantizada porque es Dios quien pelea por nosotros.
9. Pensar que cantar alabanzas no es importante
La alabanza es poderosa. No solo glorifica a Dios, sino que también transforma el ambiente espiritual. Cantar a Dios es un acto de fe, gratitud y proclamación de la victoria de Cristo, la cual fortalece nuestro espíritu.
10. Creer que la oración no tiene ningún beneficio
La oración es una de las armas más poderosas del creyente. Todo puede suceder cuando oramos con fe: desde la visita misma de Dios, hasta sanidad o un milagro inesperado.
Reflexión final:
Las dos últimas prácticas —la alabanza y la oración— son de suma importancia. Sus beneficios son incalculables. Si las pones en práctica con sinceridad y constancia, verás cosas asombrosas ocurrir en tu vida. No se trata de religiosidad, sino de conexión verdadera con el Dios vivo.

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