Esto es solo un dicho que se volvió popular y no tiene nada de verdad. Lo que sí es cierto es que tanto vencedores como derrotados tienen una perspectiva diferente desde la cual cuentan lo que sucedió, añadiendo u omitiendo lo que consideran necesario.
En todas las guerras a lo largo de la historia humana, el ser humano ha expresado con extremo detalle la maldad que está en su interior, la cual ha gobernado su vida para hacer tanto daño a sus semejantes.
El mal, para manifestarse, necesita un cuerpo; y quienes le han prestado su cuerpo al mal para que haga lo que quiere, tarde o temprano serán llamados a rendir cuentas ante Dios.
Porque no importa de qué lado estuviste según tu perspectiva en una guerra, son tus acciones las que se usarán para juzgarte.
El Juez de toda la creación no puede ser engañado con lágrimas ni mentiras; sin duda dará el pago a los malvados.
Ahora tú, que solo has sido espectador, quiero que entiendas que Dios es paciente, pero no es injusto. Así que, a pesar de que el hombre le ha prestado su cuerpo al mal, también espera que el hombre se arrepienta de ello; pero si no lo hace, será cortado de esta vida y llamado a rendir cuentas ante el Creador. Y allí no habrá escape: si creía o no en Dios, allí no será excusa para no ser juzgado y condenado.
Recuerda lo que dice la Biblia: “No os venguéis vosotros mismos, sino dejad lugar para la ira de Dios”. Como Dios no es carne, sino espíritu, sabe dar el pago a los malvados. Así como ellos no tuvieron misericordia, Dios tampoco la tendrá con ellos.
Así que cuando veas en la tierra una injusticia hecha por los hombres, piensa que el Creador está viendo y presenciando todo. Él mismo es el testigo presencial y el juez a la vez. El caso está perdido para los que piensan que podrán escapar.
Autor: Félix Guerra Velásquez

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