lunes, 8 de diciembre de 2025

Dios es atemporal y te explico cómo funciona esta característica de Él

 Hay momentos en la vida espiritual que transforman por completo la manera en que entendemos a Dios. Uno de esos momentos ocurrió durante una visita a un hombre enfermo, una experiencia que reveló, con una claridad profunda, que Dios no solo está fuera del tiempo… sino que puede hablar desde cualquier punto del tiempo.


Una mañana sentí un impulso muy fuerte de ir a orar por un hombre que estaba atravesando una enfermedad grave. Su cuerpo estaba desgastado, sus fuerzas eran pocas, pero aun así mantenía una oración sincera y profunda. Mientras yo oraba por él, ocurrió algo sorprendente: podía escuchar su propia oración al mismo tiempo, como si mis sentidos estuvieran abiertos a todo lo que ocurría a su alrededor.

En medio de esa oración, yo mantenía mi fe. No dudaba de que Dios pudiera levantarlo, si esa era Su voluntad. Por eso pregunté: “Señor, ¿qué deseas hacer en este momento?”.
La respuesta llegó clara, sencilla… y desconcertante:

“Él ya está conmigo.”

Esas palabras no parecían encajar con lo que mis ojos y oídos estaban percibiendo. El enfermo seguía hablando, seguía vivo, seguía en esa habitación. Sin embargo, decidí ser fiel y compartir el mensaje tal como lo había recibido.

Más tarde, en mi casa, volví a pensar en esa frase. La repasé palabra por palabra, tratando de comprender su verdadero significado. No se trataba de una presencia espiritual en ese instante, ni de una frase simbólica. Lo que Dios me hizo sentir era mucho más literal: ese hombre ya estaba en Su presencia.

Confundido, le pedí a Dios que me revelara el significado completo. Y fue entonces cuando llegó una comprensión instantánea, como si la luz se encendiera en un solo parpadeo.
La respuesta era simple y profunda:

Dios me estaba hablando desde el futuro.

Como Dios no está limitado por el tiempo, puede moverse a través de él con total libertad. Puede hablar desde el pasado, presente o futuro, mientras nosotros seguimos anclados en el ahora. En Su eternidad, ese hombre ya había partido con Él, aunque para mí —que seguía en el presente— todavía estaba respirando.

Ese día comprendí algo que cambió para siempre mi forma de escuchar la voz de Dios:

Cuando Dios dice “Hecho está”, es porque en el futuro ya es una realidad.
Lo único que falta es que ese futuro llegue a nuestro presente para que podamos verlo.

Cuando pedimos algo y Dios responde como si ya estuviera completado, no es una contradicción; es una ventana abierta a Su eternidad. Él está describiendo lo que ya ve cumplido en un punto del tiempo al que nosotros todavía no hemos llegado.

Esa experiencia no solo me mostró la voluntad de Dios respecto a ese hombre enfermo. Me enseñó cómo funciona la atemporalidad divina y cómo Su voz puede llegar desde lugares que nuestros sentidos aún no pueden alcanzar.

Dios no solo está fuera del tiempo.
Dios habita el tiempo de una manera que nosotros no comprendemos, pero que podemos experimentar cuando Él decide revelarlo.
Y cuando lo hace, entendemos que Su palabra no es promesa futura:
es realidad eterna hablando a nuestro presente.

Autor: Félix Guerra Velásquez

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Mira, estoy parado en la entrada y estoy llamando

 Quiero compartir cómo entiendo y cómo traduzco Apocalipsis 3:20, y por qué lo hago de una manera un poco distinta a la Reina-Valera, sin co...