La paciencia es un don que casi siempre tratamos de usar con los demás, o en la espera de alguna promesa de Dios; pero la paciencia también es un don que debes usar contigo mismo.
Imagina a Dios sentado en su trono, pudiendo hacer todas las cosas necesarias a la velocidad de la luz, pero sin embargo no lo hace. Él espera, porque tiene todas las cosas destinadas a suceder en un tiempo determinado, ya que espera un resultado que da como fruto el perfeccionamiento del ser humano.
Si Dios espera un tiempo determinado siendo Dios, tú también tienes que tener esa paciencia contigo mismo, pues lo que esperas de ti ya está determinado por Dios para que suceda en el tiempo de Dios.
A veces luchamos con nuestra propia humanidad o debilidad y quisiéramos no tener esa lucha y no sentirnos débiles nunca. Pero la realidad es que esa debilidad o humanidad tiene un propósito hoy. Está bien que quieras ser un hombre íntegro, aun en tus pensamientos, pero para eso debes ser ejercitado siendo débil, para que cuando seas fuerte lo domines por completo. Así que lo que te sucede hoy tiene un propósito.
Mira estos dos textos:
Joel 3:10
Diga el débil: Fuerte soy.
2 Corintios 12:7
Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera.
2 Corintios 12:8
Respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor que lo quite de mí.
2 Corintios 12:9
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.
Reconocer tu humanidad y debilidad está bien. El apóstol Pablo tenía algo a lo que él llamó un aguijón en la carne; incluso dijo que era un mensajero de Satanás que lo abofeteaba. Pero a esto también le atribuyó un propósito: para que no se enaltezca sobremanera. Entonces, todo lo que nos sucede en nuestra vida tiene un propósito.
Además de esto, Dios le dijo a Pablo, después de rogarle que le quitara el aguijón: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.
Así que si reconoces que eres débil, está bien, pero no te detengas ni vuelvas atrás, pues el enemigo quiere que vuelvas atrás; por eso usa tu debilidad para decepcionarte de ti mismo. Pero recuerda: no hay hombre sobre la tierra que no le haya fallado a Dios, y no hay hombre que haya orado a Dios por su perdón y no lo haya recibido.
Hebreos 9:14
¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?
Así que debes ser paciente contigo mismo, no dejar de hacer la obra de Dios, continuar fiel en el servicio y usar la sangre de Cristo diariamente, cubriéndote con ella para vencer al mal.
Apocalipsis 12:11
Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.
No tengas miedo. Ten fe. Autor: Félix Guerra Velásquez

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