En los hospitales se libra una lucha tanto de los pacientes como de los médicos por evitar la muerte. Ha habido acciones heroicas, contadas y no contadas, en las que se hizo todo esfuerzo humano posible, con algunas victorias, pero también con muchas derrotas.
Frente a la muerte, el ser humano ve un monstruo imposible de vencer, porque la historia de la humanidad lo ha demostrado: para el hombre, es imposible vencer a la muerte.
Sin embargo, en la historia también apareció un Ser Divino que, desde el inicio, aseguró con sus acciones que Él era la Vida. Resucitó muertos en muchas ocasiones, y cuando llegó su turno de probar que, en verdad, era la Vida misma y que su poder era más grande que el de la muerte, resucitó con toda su plenitud y majestuosidad, demostrando el absoluto poder que tiene sobre la muerte, la cual no era rival para Él.
Así que ahora es tiempo de confiar en Él, porque para esto vino: para quitarle a la muerte su reino y proclamarse como el poder más grande que existe, el que no tiene rival. Nuestra confianza debe estar en lo que Él dijo: “El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.”
No le temas a la muerte. Gózate, alégrate y danza, porque Él nos dio este don: el don de la inmortalidad. Viviremos con Él para siempre.
Buen día para todos.
Autor: Félix Guerra Velásquez.

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