viernes, 26 de septiembre de 2025

El verdadero significado

 


Parece ser que hoy día cada uno está en su propio mundo, buscando y haciendo lo que considera necesario, sin darse cuenta de que estamos viviendo una miserable mentira que perjudica seriamente nuestra percepción del mundo real.
Es bueno cuestionarlo todo, solo las personas despiertas lo cuestionan todo. Sé que la fe se debe usar en el tema de Dios, pero la fe no se debe usar cuando se trata del hombre. La Biblia dice en Jeremías 17:5: “Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová”. Poner nuestra fe en el ser humano es una acción detestable ante Dios, así que debemos desconfiar de todo hombre, pero confiar en Dios.


El problema de todo esto es que desde niños nos han adoctrinado para ser obedientes a los hombres y creer todo lo que dicen y las razones del porqué lo dicen. Les aseguro que hay mucha maldad en las intenciones de los hombres que están en los gobiernos o tienen influencia sobre ellos. Yo no lo había notado, pero conforme fui dándome cuenta de que hay gente que está dispuesta a morir por obtener una prueba de la verdadera forma de la tierra, entendí que algo nos están ocultando, algo que habla claro acerca de Dios y que no quieren que sepamos.

¿Sabías que no existe publicado ningún vídeo ni fotografía de la forma real de la tierra? Efectivamente, no existe nada de eso. Todo lo que vemos de la supuesta forma de la tierra es creado por ordenador. Los viajes a la luna y los viajes al espacio exterior, ninguno es real, todo es una mentira. La pregunta es: ¿Por qué nos mienten?

Cuando el hombre comenzó a lanzar cohetes hacia la atmósfera, notó algo sorprendente: ni uno solo podía cruzar fuera, todos se estrellaban. Después de un tiempo descubrieron que no era que fallaban a cierta altitud, sino que se estrellaban contra algo sólido, algo que podía resistir impactos muy fuertes sin sufrir daño alguno.
Lo que también descubrieron es que no podían ver la supuesta esfericidad de la tierra, de la que muchos estudios y teorías se habían creado. A la altitud que los cohetes llegaban no se podía ver. Entonces se les cayó la venda de los ojos y se dieron cuenta de que estaban bajo un domo y de que la tierra no es lo que ellos pensaban.

Cuando se dieron cuenta de esto se frustraron, no podían creerlo. No entienden aún cómo es que funciona la luna y el sol dentro del domo, porque no son objetos físicos que se puedan tocar, pero aun así funcionan y cumplen su papel dentro del sistema creado por Dios para la tierra.

El grave problema es que se sintieron atrapados. Algunos no podían comprenderlo y se enfermaron de la mente (se volvieron locos). Los que mantuvieron la calma pensaron en qué hacer, así que crearon una organización mundial llamada NASA. La NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio, por sus siglas en inglés) fue creada el 29 de julio de 1958, cuando el presidente de Estados Unidos Dwight D. Eisenhower firmó la Ley Nacional del Espacio y la Aeronáutica. Conforme pasó el tiempo, toda la información se les fue entregada a los países más poderosos para no crear alarma, lo cual generó un pacto entre ellos de no divulgar los verdaderos hallazgos.

Después trataron de ver si de alguna forma se podía romper el domo que está arriba. Para eso crearon la Operación Dominic, específicamente el experimento Starfish Prime, que fue un rotundo fracaso. La operación consistió en:
Una supuesta prueba nuclear realizada por Estados Unidos el 9 de julio de 1962.
Consistió en detonar una bomba nuclear de 1.4 megatones a unos 400 km de altura, en la alta atmósfera/espacio cercano, sobre el Océano Pacífico.
El supuesto objetivo era estudiar los efectos de las explosiones nucleares en el espacio, como las radiaciones, el pulso electromagnético (EMP) y la creación de cinturones artificiales de radiación.
La explosión iluminó el cielo como si fuera un amanecer y dañó las comunicaciones por la radiación generada.
El nombre de la misión fue Starfish Prime ("Estrella de Mar Suprema"). Fue un total fracaso, pues no pudieron hacerle ningún daño al domo, aunque algunos han detectado pequeños fragmentos de cristal de silicio que atribuyen al material del cual está hecho el domo, pero no se tiene certeza de esto. Los rusos se quejaron porque dañaron sus comunicaciones y detectaron un daño considerable a la capa de ozono. Después crearon una campaña de desinformación para atribuirle el daño a la capa de ozono a los aerosoles de gas, pero esto no era cierto; era un intento de tapar el gran error que habían cometido.

Querido lector, no se sorprenda de lo que está leyendo. Nadie puede salir del domo porque Dios así lo ha dispuesto, pues incluso en la Biblia está escrita la historia de la torre de Babel, en donde el hombre, por sus propios medios, trataba de llegar al cielo, pero Dios confundió sus lenguas para que no siguieran construyendo neciamente lo que no se puede lograr por medios humanos. Para ascender al cielo, solo se puede a través de Cristo; no hay otra forma.

Cuando el hombre se dio cuenta de que está bajo un domo, entendió con toda claridad la existencia de Dios. Es esto lo que tratan de ocultar.
El domo sobre nosotros describe con toda claridad no solo la existencia de Dios, sino lo importante que somos para Él, pues nuestra vida en esta tierra se lleva a cabo bajo un estricto control y protección, siempre supervisado por Dios mismo. Esto nos dice que Dios nos ama y que no somos uno de millones de planetas flotando en el espacio, sino que el espacio gira a nuestro alrededor porque para Dios somos de suma importancia. Nos lo volvió a recalcar al enviar a su Hijo a morir por nosotros. Eso nos da la importancia que realmente tenemos en el plan y el corazón de Dios.
Espero que esta reflexión te sirva para tu vida espiritual.

miércoles, 24 de septiembre de 2025

COMUNICADO URGENTE Jesús regresa en el 2033

 

Hermanos y hermanas en la fe, en la misericordia de nuestro Señor Jesucristo recibí una visión de noche en la que Él mismo me visitó y me habló claramente:
“Regreso dentro de 12 años.”

Al hacer cuentas, el año señalado es 2033. El Espíritu me hizo entender que, antes de ese glorioso día, habrá 7 años de gran tribulación que comenzarán en 2026. Los preparativos de este tiempo empezarán a manifestarse desde noviembre y diciembre de 2025, cuando el mundo verá señales claras de que algo grande está por suceder.


Esto concuerda con lo anunciado en la Escritura:

  • El profeta Daniel habló de la última semana de años (Daniel 9:27).

  • Jesús nos advirtió sobre una tribulación como nunca antes vista (Mateo 24:21).

  • El Apocalipsis describe este periodo como el clímax del conflicto espiritual y la antesala del regreso del Rey de reyes (Apocalipsis 13; 19:11-16).

No digo el día ni la hora, porque eso no me fue mostrado, pero sí el año del regreso y el inicio del período final. No lo comparto para infundir temor, sino para que el pueblo de Dios se prepare en santidad, oración y fidelidad.

La venida de Cristo está a las puertas. Velad, porque el tiempo es corto. El que persevere hasta el fin, éste será salvo.

jueves, 18 de septiembre de 2025

La serpiente de bronce y Cristo en la cruz.

 



El relato de Números 21:4-9 nos habla de un episodio crucial en el caminar de Israel: el pecado de la murmuración, el juicio de las serpientes ardientes y el remedio que Dios proveyó a través de la serpiente de bronce. Este pasaje, que a primera vista puede parecer extraño, en realidad contiene una de las revelaciones más claras de la obra redentora de Cristo.




1. ¿Cuál fue el pecado del pueblo?

El pueblo habló contra Dios y contra Moisés, despreciando tanto al siervo que Él había escogido como el alimento que Él les proveía:

Moisés no fue un líder escogido por el pueblo, sino un siervo levantado por Dios.

El maná no era cualquier comida, sino el pan que descendía del cielo, provisión directa del Señor.
Al murmurar contra ambos, el pueblo estaba rechazando la soberanía de Dios en sus decisiones. Este pecado fue de ingratitud, falta de fe y desprecio a la provisión divina.

2. El juicio de las serpientes

En respuesta, Dios envió serpientes venenosas que mordían al pueblo y muchos murieron. El veneno representaba la consecuencia inevitable del pecado: la muerte. El pueblo pidió que Dios quitara las serpientes, pero Dios no lo hizo.

3. Dios no quita las serpientes, da un remedio

El pueblo pidió a Moisés que orara para que Dios quitara las serpientes (Núm 21:7).

Pero Dios no las quitó. En lugar de eso, proveyó un medio de vida en medio de ellas: la serpiente de bronce levantada.

Esto nos enseña que la salvación de Dios muchas veces no es eliminar el problema de raíz aquí y ahora, sino dar la gracia para vivir en medio de él.

Paralelo con el pecado en nosotros

Así como las serpientes siguieron en el campamento, el pecado sigue en nuestra carne.

Romanos 7:17-20 dice: “Ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí”.

Dios podría haber eliminado nuestra naturaleza caída de inmediato, pero en su sabiduría permitió que sigamos conviviendo con el asedio del pecado.

Lo que Él da es una mirada constante a Cristo como remedio:

“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe” (Heb 12:2).

El remedio: mirar con fe

En el desierto, ser mordido era seguro, pero no significaba la muerte si uno miraba a la serpiente de bronce.

En la vida cristiana, también caemos y somos alcanzados por el pecado, pero no estamos destinados a la muerte si miramos a Cristo con fe.

1 Juan 2:1: “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”.

Sentido espiritual profundo

Lo ideal (humanamente hablando) sería que no hubiera pecado en nosotros.

Pero Dios nos permite vivir con esa tensión para que dependamos siempre de Cristo.

La victoria no es ausencia de pecado, sino vida en medio del pecado gracias a la obra de Cristo.

Pablo lo resume: “¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro” (Ro 7:24-25).

4. ¿Por qué una serpiente de bronce?

La serpiente representaba el pecado que estaba destruyendo al pueblo.

El bronce, en la Biblia, está relacionado con el juicio de Dios (altar de bronce, lavacro de bronce, etc.).

La serpiente de bronce simbolizaba el pecado ya condenado bajo el juicio divino.
No fue hecha de oro (gloria), ni de plata (redención), sino de bronce, porque se trataba del pecado siendo juzgado.

5. El cumplimiento en Cristo

Jesús mismo explicó este símbolo:

“Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:14-15).

Cristo fue levantado en la cruz, no como pecador, sino en semejanza de carne de pecado (Ro 8:3).

En Él se exhibió el pecado del mundo bajo juicio, aunque en su propia naturaleza no había pecado (2 Co 5:21).

Así como los israelitas no eran librados de la presencia de las serpientes, sino de la muerte al mirarla, nosotros tampoco somos librados todavía de la presencia del pecado, pero tenemos vida al poner la mirada de fe en Cristo.

6. Aplicación para nosotros

El pecado sigue rondando, como las serpientes en el campamento.

El veneno del pecado nos hiere, y muchas veces caemos, pero el remedio sigue siendo el mismo: mirar a Cristo levantado en la cruz.

La victoria del creyente no es la ausencia de pecado, sino la vida en medio del pecado gracias al poder de Cristo.

🔑 Conclusión

La serpiente de bronce es una poderosa figura de la cruz:

Representa el pecado bajo juicio (bronce).

Elevada en un asta (נֵס nes = estandarte), visible a todos.

Quien la miraba con fe, vivía.

Así también Cristo, levantado en la cruz, se convierte en el estandarte de salvación: todo aquel que lo mira con fe recibe vida eterna, aun viviendo en un mundo lleno de serpientes (pecado).

sábado, 13 de septiembre de 2025

Hasta el último momento

 


Dios es muchísimo más de lo que podemos entender. Parece ser que es un maestro que trabaja en nuestro aprendizaje 24 horas al día, los 7 días de la semana. Además de eso, nunca se cansa, no pide vacaciones y no hay quien le enseñe a Él, porque simplemente lo sabe todo.

Y en eso de enseñar y aprender, ¿has notado que hay veces en las que Dios siempre hace las cosas hasta el último momento? Sí, hasta el último momento, y parece ser que Él espera ese momento. Al principio pensé que se trataba de hacerse notar, pero, conociendo a Dios, yo sabía que Él no es así y no tiene necesidad de hacerlo, pues no busca fama como lo hace cualquier mortal.


Entonces, ¿por qué esperar hasta el último momento? De pronto, se me cayó el velo de los ojos y me di cuenta de que no se trata de Él, sino de nosotros. Por ejemplo: inicias un nuevo negocio y, desde el principio, oras a Dios y le pides que te ayude. Pero el que hace los planes eres tú, y sigues tu plan; y si no funciona, tienes plan B, plan C, plan D, y quizá recorres todo el abecedario de planes hasta que, por fin, te das por vencido y lloras por la frustración. Es allí cuando le dices a Dios: “Toma el control de esto, porque lo eché a perder y no tengo más fuerzas ni recursos para seguir.”

A veces ni siquiera es necesario orar; basta con darte por vencido y reconocer que no pudiste para que Dios actúe.

Entonces, no se trata de Dios, sino de que fingimos darle el control de todo, pero en realidad no lo hacemos. Dios espera que quitemos la mano del asunto para que Él pueda poner la suya y dirigir todo hacia el bien que esperamos.

Al notar esto, me di cuenta de que Dios es el ser más paciente del universo y, a pesar de ver nuestro desatino, aun así espera hasta el último momento, que es cuando en verdad le damos el control.

Como vimos antes, le damos el control no porque queramos hacerlo, sino porque ya no tenemos más fuerza, inteligencia ni recursos para seguir.

En pocas palabras, le damos nuestro fracaso a Dios, y Él lo convierte en algo precioso para nuestro bien.

Si tan solo entendiéramos esto, le cederíamos el control desde el inicio; pero somos nosotros los que esperamos hasta el último momento para darle el verdadero control.

Este principio se aplica a muchas cosas en el mundo espiritual. Por ejemplo: cuando nosotros nos defendemos, Dios nunca nos defiende; cuando ya no tenemos fuerza para defendernos, entonces es cuando Dios nos defiende. Si nosotros no nos defendiéramos desde el inicio, entonces Dios nos defendería desde siempre.

Creo que todo esto es cuestión de reconocer nuestra limitada capacidad en todos los sentidos, y de entender que, para todo, necesitamos darle el control a Dios y tener confianza en Él.

viernes, 12 de septiembre de 2025

¿Podemos Escapar de Dios? La Torre de Babel y Nuestra Búsqueda Moderna



¿Te has parado a pensar en los enormes esfuerzos de la humanidad por controlarlo todo? Desde la conquista del espacio hasta la búsqueda de la vida eterna en un laboratorio, nuestra especie siempre ha querido trascender sus límites. La Biblia tiene un nombre para esto: orgullo. Y nos cuenta una historia que lo explica a la perfección.



La Advertencia de un Profeta

El libro de Amós, en el Antiguo Testamento, trae un mensaje fuerte de Dios para su pueblo. Ellos estaban viviendo en injusticia y pensaban que podían ignorar a Dios sin consecuencias. Dios les envía este mensaje contundente a través del profeta:

"Aunque cavasen hasta el infierno, de allá los tomará mi mano; y aunque subieren hasta el cielo, de allá los haré descender." - Amós 9:2 (RVR1960)

La idea es simple y poderosa: no hay escape. No hay lugar en la creación—ni en lo más profundo ni en lo más alto—que esté fuera del alcance y la autoridad de Dios. Intentar huir de Él es inútil.

El Primer Gran Intento: La Torre de Babel

Esta verdad no era nueva. El libro de Génesis nos cuenta la historia de la primera gran rebelión colectiva (Génesis 11:1-9).

La humanidad, con un idioma unificado, decidió usar su tecnología avanzada (ladrillos y asfalto) para construir una gran ciudad y una torre que “llegara al cielo”. ¿Su motivación?

"…y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra." - Génesis 11:4

Querían fama. Querían seguridad. Querían control. Pero, sobre todo, querían reemplazar a Dios. Su torre era un monumento a su propia autosuficiencia.

Dios vio esto y, en Su sabiduría, “descendió” para confundir su lenguaje y dispersarlos. Derribó su proyecto no por envidia, sino porque ese camino de auto-idolatría solo los llevaría a la destrucción.

Nuestras Torres Modernas de Babel

Hoy no usamos ladrillos, usamos código, acero y ciencia. Pero el corazón es el mismo. El “espíritu de Babel” vive en:

El Transhumanismo: La idea de que podemos vencer la muerte y mejorar al humano mediante la tecnología, sin necesidad de Dios.

El Escape Planetario: La noción de que podemos abandonar la Tierra y empezar de cero en otro planeta, escapando de los problemas que nosotros mismos creamos.

El Aislamiento Digital y Físico: La creencia de que podemos crear burbujas perfectas (en redes sociales o en búnkeres) donde la realidad dolorosa no nos alcance.

Son intentos loables desde la ciencia, pero son torres de Babel si se convierten en nuestra esperanza final. Son el grito moderno de: “¡Hagámonos un nombre! ¡Salvémonos a nosotros mismos!”

La Respuesta de Dios: No Derribándonos, sino Bajando a Nosotros

El mensaje de Amós y de Babel podría sonar duro, pero en realidad apunta a nuestra necesidad más profunda. Dios no es un tirano que quiere atraparnos; es un Padre que sabe que la autosuficiencia es un camino sin salida.

La verdadera esperanza no está en subir nosotros, sino en que Dios bajó por nosotros.

En Jesús, Dios “descendió” del cielo no para confundirnos, sino para salvarnos. No para dispersarnos, sino para reunirnos. Él es el único camino para tener una relación verdadera con Dios y la vida eterna que tanto anhelamos. No tenemos que construir una torre; solo tenemos que aceptar el puente que Dios ya tendió.

Conclusión: ¿Dónde está tu Confianza?

La pregunta que nos deja la Biblia es personal: ¿Dónde estoy poniendo mi confianza para el futuro y para mi seguridad?

¿En mis proyectos, mi inteligencia y mi capacidad para escapar de los problemas?

¿O en el Dios soberano que lo llena todo, que conoce mi corazón y que me ofrece perdón y propósito a través de Jesús?

La próxima vez que veas un titular sobre un avance tecnológico increíble, recuerda la Torre de Babel. Admira el ingenio humano, pero pon tu esperanza en el Dios que es Señor de todo, y que nos busca para darnos una salvación que nosotros jamás podríamos construir.

¿Qué opinas? ¿Dónde ves tú el "espíritu de Babel" en el mundo de hoy? Te leo en los comentarios.

martes, 9 de septiembre de 2025

Cómo vencer la acusación del diablo

 

Texto base:

Apocalipsis 12:10-11
“El acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche, ha sido lanzado fuera. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos…”



1. El trabajo del acusador

  • Satanás significa “adversario, acusador”.

  • No solo tienta al hijo de Dios a pecar, sino que luego lo acusa con ese mismo pecado.

  • Usa nuestra conciencia para llenarnos de culpa y apartarnos de la comunión con Dios.

  • Su meta es detenernos, que nos sintamos indignos, y que dejemos de predicar el evangelio.

👉 Ejemplo: Adán y Eva, después de pecar, se escondieron por miedo (Génesis 3:10).


2. Nuestra defensa: Cristo el abogado

  • 1 Juan 2:1: “Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”.

  • El diablo acusa, pero Cristo intercede.

  • Romanos 8:33-34: “¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica”.

👉 El juicio que merecíamos ya cayó sobre Cristo en la cruz.


3. La conciencia limpiada por la sangre

  • Hebreos 9:14: “La sangre de Cristo limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo”.

  • El enemigo quiere que nuestra conciencia nos frene.

  • Pero la sangre no solo perdona, también limpia la culpa para que podamos servir sin miedo.

👉 Un hijo con la conciencia limpia puede predicar con valentía.


4. La clave de la victoria

  • Apocalipsis 12:11 nos da dos armas:

    1. La sangre del Cordero: nuestra justicia está en Cristo, no en nosotros.

    2. La palabra del testimonio: hablar lo que Cristo ha hecho en nosotros.

👉 La victoria no está en ser perfectos, sino en confesar nuestra fe en la obra perfecta de Jesús.


Conclusión

Cuando el diablo te acuse:

  • Mira a la cruz.

  • Reclama la sangre de Cristo.

  • Confiesa tu testimonio en voz alta.

⚔️ Así lo vences.
No por tu perfección, sino por la gracia del Cordero.

sábado, 6 de septiembre de 2025

Esto es difícil de comprender.

Se nos hace difícil imaginar que antes de que todo fuese creado por Dios ya estaba planeado tanto lo que sería creado como lo que sucedería con y en la creación. Creo que al comprender esto entenderíamos mejor a Dios, aprenderíamos a ver las cosas desde su perspectiva y no tendríamos temor de ninguna clase.



Yo estuve buscando la palabra "libre albedrío" en la Biblia, tanto en hebreo como en griego, y jamás la encontré. Eso me dejó muy sorprendido. Aunque en la Biblia aparecen pasajes que sugieren que existen muchas cosas en las que nosotros de algún modo nos permitimos hacer uso de lo que llamamos libre albedrío, a pesar de ser así, incluso nuestras decisiones, si es que son nuestras, ya estaban planeadas desde antes del principio del tiempo.

Con todo y lo complicado del asunto, podemos decir que algunas cosas las decidimos y otras no, pero de igual modo están dentro del plan de Dios, dirigido y planeado por Él con extrema exactitud. Sé que esto confunde un poco, pero es precioso y nos da mucha confianza en Dios de que vivimos en un ambiente controlado, donde nada pasa sin su aprobación, y que su aprobación nos garantiza que será algo bueno para nosotros. Tal y como sucedió cuando hizo la creación: "Y Dios vio que era bueno" (Génesis 1:31). Al terminarla por completo vuelve a decir: "Y Dios vio que todo era bueno en gran manera" (Génesis 1:31). Quizá mientras lo estemos experimentando no lo vamos a entender, pero al final veremos el precioso resultado en nosotros mismos, alcanzado la meta que Dios ha planeado para nuestro bienestar eterno.

Por ejemplo, Jesús escogió a Pedro a pesar de que sabía que lo negaría (Mateo 16:23). También escogió a Judas Iscariote a pesar de que sabía que lo traicionaría (Mateo 26:20-25). En ambos casos los escogió para que hicieran lo que debían hacer, y la historia se desarrolló con normalidad. A pesar de que le dijo a Pedro lo que sucedería, y que la respuesta de Pedro fue con toda sinceridad al afirmar que no lo negaría, aún así los eventos no pudieron alterarse; todo fusionó como se suponía que sucediera. Incluso los profetas describieron con siglos de anticipación lo que sucedería (Daniel 9:24), y no por ello la historia pudo ser frenada por alguien. Así que eso nos dice con toda claridad de que todo está planeado, pero no se trata de un simple plan; se trata de un perfecto plan lleno de amor, compasión y misericordia.

Al final Dios obtendrá lo que espera, pues su voluntad o su plan es inmutable; si no fuera así, no sería Dios todopoderoso. Al entender esto nos llenamos de alegría y paz. Espero que cuando leas esto sientas lo mismo que yo: Dios te ama y estás en su plan.

Conexiones Internas:

Génesis 1:31: Refuerza la idea de la perfección del plan de Dios desde el principio.
Mateo 16:23 & Mateo 26:20-25: Ejemplos concretos de cómo Dios permite que el libre albedrío humano se manifieste dentro de su plan soberano.
Daniel 9:24: Ilustra la precisión de las profecías y la previsión divina a lo largo del tiempo.

El tema central de todo esto es la armonía entre la soberanía de Dios y el libre albedrío humano. No son fuerzas opuestas, sino que coexisten dentro del plan eterno de Dios. Dios tiene un propósito para cada vida, pero permite que las personas tomen decisiones libres que contribuyen a ese plan. Esto no disminuye su control, sino que lo revela como un amor profundo y respetuoso por la autonomía humana. La confianza en el plan de Dios se basa en la certeza de su amor incondicional y su capacidad para transformar incluso las acciones más imperfectas en algo bueno.

Autor: Félix Guerra Velásquez

martes, 2 de septiembre de 2025

Reflexión bíblica: Del veneno de la envidia al camino del amor

 1. Una advertencia necesaria

La envidia es uno de los pecados más peligrosos porque se disfraza. Muchos no se dan cuenta que lo sienten. A veces piensan: “no me gusta cómo Dios usa a esa persona”, “yo debería estar en ese lugar”, o incluso sienten incomodidad al ver a alguien prosperar en su servicio a Dios.

Pero la Escritura lo dice claro:

“El amor no tiene envidia” (1 Corintios 13:4).

Cuando hay envidia, el amor se apaga. Y sin amor, nadie puede decir que conoce a Dios, porque “Dios es amor” (1 Juan 4:8).



2. Ejemplos bíblicos de advertencia

Veamos lo que la envidia produjo en algunos:

  • Caín: envidió la aceptación de Dios hacia Abel. Su envidia lo convirtió en homicida (Génesis 4:8).

  • Los hermanos de José: envidiaron los sueños y el favor que Dios le había dado, y lo vendieron como esclavo (Génesis 37:11,28).

  • Saúl: envidió a David porque el pueblo lo honraba, y pasó de amarlo a querer matarlo (1 Samuel 18:7-9).

  • Los fariseos: por envidia entregaron a Jesús a Pilato (Marcos 15:10).

En cada caso, la envidia convirtió a los “hermanos” o a los “líderes” en villanos de la historia bíblica. Personas que pudieron ser parte de la obra de Dios, terminaron oponiéndose a ella.


3. Ejemplos bíblicos de amor sin envidia

Pero también tenemos ejemplos contrarios, de aquellos que se alegraron del bien ajeno:

  • Jonatán: hijo de Saúl. Aunque sabía que él no sería rey, amó a David y lo fortaleció en Dios (1 Samuel 18:1-4; 23:16-17). Jonatán prefirió ver a su amigo usado por Dios antes que buscar su propio interés.

  • Moisés: cuando algunos profetizaron en el campamento y Josué quiso prohibírselo, Moisés respondió:

    “¿Tienes tú celos por mí? Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese profeta, y que Jehová pusiera su Espíritu sobre ellos” (Números 11:29).
    Moisés no tuvo envidia: deseó que todos fueran usados por Dios.

  • Juan el Bautista: cuando le dijeron que todos iban tras Jesús, él contestó:

    “Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe” (Juan 3:30).
    No envidió a Cristo, sino que se gozó de verlo exaltado.

Estos ejemplos muestran el corazón correcto: alegrarse de que Dios use a otros, porque lo importante no es quién brilla, sino que la gloria sea de Dios.


4. El llamado de Cristo

Jesús dijo:

“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:35).

Cuando en la iglesia aparece la envidia, el testimonio se destruye, porque el mundo ve división en lugar de amor.

Pero cuando un cristiano se alegra de que Dios levante a su hermano, está mostrando el verdadero amor. Ese amor que no busca lo suyo, sino que se complace en la obra de Dios.


5. Reflexión personal

Pregúntate delante de Dios:

  • ¿Me alegro cuando Dios usa a otro más que a mí?

  • ¿O me incomoda y me aparto de esa persona?

  • ¿Estoy actuando como Jonatán y Moisés, o como Caín y los hermanos de José?

La envidia siempre hará de ti un villano bíblico. El amor, en cambio, te convierte en un verdadero discípulo de Cristo.


6. Camino de sanidad

Si descubres en tu corazón envidia, no te condenes, pero tampoco la ignores. Llévala a los pies de Cristo:

  • Confiesa tu pecado: “Señor, he sentido envidia, perdóname”.

  • Ora por la persona que envidiabas: bendícela en oración.

  • Alégrate de su bien: dale gracias a Dios por usarlo.

  • Pide un corazón nuevo: “Señor, enséñame a amar como Tú amas”.


7. Conclusión espiritual

La iglesia que Cristo quiere no es una llena de rivalidades, sino un cuerpo donde cada miembro se goza del otro.

“Si un miembro es honrado, todos los miembros se gozan con él” (1 Corintios 12:26).

Querido hermano, no dejes que la envidia te robe el privilegio de ser parte de la obra de Dios. Elige ser como Jonatán, Moisés o Juan el Bautista: alguien que se alegra de ver a Dios usar a otros.

Así el amor de Cristo se perfecciona en ti, y tu vida será un instrumento que inspira a todos a glorificar a Dios.

Mira, estoy parado en la entrada y estoy llamando

 Quiero compartir cómo entiendo y cómo traduzco Apocalipsis 3:20, y por qué lo hago de una manera un poco distinta a la Reina-Valera, sin co...