viernes, 31 de octubre de 2025

Jesús vino para que ya no le tuviéramos miedo a la muerte.


En los hospitales se libra una lucha tanto de los pacientes como de los médicos por evitar la muerte. Ha habido acciones heroicas, contadas y no contadas, en las que se hizo todo esfuerzo humano posible, con algunas victorias, pero también con muchas derrotas.

Frente a la muerte, el ser humano ve un monstruo imposible de vencer, porque la historia de la humanidad lo ha demostrado: para el hombre, es imposible vencer a la muerte.


Sin embargo, en la historia también apareció un Ser Divino que, desde el inicio, aseguró con sus acciones que Él era la Vida. Resucitó muertos en muchas ocasiones, y cuando llegó su turno de probar que, en verdad, era la Vida misma y que su poder era más grande que el de la muerte, resucitó con toda su plenitud y majestuosidad, demostrando el absoluto poder que tiene sobre la muerte, la cual no era rival para Él.

Así que ahora es tiempo de confiar en Él, porque para esto vino: para quitarle a la muerte su reino y proclamarse como el poder más grande que existe, el que no tiene rival. Nuestra confianza debe estar en lo que Él dijo: “El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.”

No le temas a la muerte. Gózate, alégrate y danza, porque Él nos dio este don: el don de la inmortalidad. Viviremos con Él para siempre.

Buen día para todos.

Autor:  Félix Guerra Velásquez.

jueves, 30 de octubre de 2025

✨ “Los ojos del Creador” ✨


Un día, viendo una película sobre un pintor y su musa, comprendí algo que tocó mi corazón.
En la historia, el artista retrataba a la mujer que amaba. Mientras la observaba, su amor crecía con cada trazo del pincel.
Cuando él murió, lo único que quedó fue la pintura… pero en ella permanecía viva su mirada, su sentir, su amor.
Quien miraba aquel cuadro podía ver, sin saberlo, a través de los ojos del pintor.

Entonces pensé: así es con Dios.


El mundo entero es su lienzo, y nosotros, sus criaturas, somos parte de su gran obra.
Cada flor, cada amanecer, cada rostro, cada cielo estrellado fue pintado por Él con amor infinito.
Cuando contemplamos la creación y sentimos paz o admiración, en realidad estamos viendo con los ojos del Artista divino.

Dios no solo pintó la belleza, Él es la Belleza.
En cada pétalo, en cada ola del mar, en el canto de un ave, hay un reflejo de su pensamiento y de su corazón.
Y al igual que aquella mujer veía en la pintura la mirada de su amado, nosotros también podemos ver en la creación la mirada de nuestro Creador.

Pero hay algo aún más profundo:
cuando vemos a otra persona, debemos recordar que estamos viendo lo que Dios ve.
Él nos hizo a su imagen y semejanza, y cada rostro humano es un espejo donde Dios contempla una parte de sí mismo.
Por eso, al mirar a los demás, también estamos mirando una chispa de lo divino.
Es como si Dios se viera a sí mismo a través de nosotros, y nosotros pudiéramos ver a Dios en los ojos de los demás.

Cuando el alma se detiene a contemplar, el Espíritu nos permite ver más allá de lo visible.
No miramos solo un paisaje, sino la huella de Aquel que dijo: “Sea la luz”, y la luz fue.
No observamos solo una flor, sino el suspiro de Dios hecho color.
No vemos solo rostros, sino destellos de su amor eterno.

Así, cada cosa hermosa en la tierra es una invitación a mirar el mundo con los ojos del Creador.
Y cuando aprendemos a hacerlo, ya nada es común:
el aire se vuelve ternura,
la vida se vuelve arte,
y nuestro corazón, un lienzo donde Dios sigue pintando cada día.

Autor:  Félix Guerra Velásquez

Mira y entiende


Juan 13:34: «Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros».

Juan 13:35: «En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros».

Marcos 12:30: «Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento».

Marcos 12:31: «Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos».

Ahora analiza: si Dios nos pide que amemos es porque, además, en la carta de 1 Juan 4:8 dice: «El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor».


Existen muchos atributos negativos que le atribuyen a Dios, pero la verdad es que Dios es amor. Los que hemos experimentado su presencia y hemos sido bautizados con el Espíritu Santo sabemos de primera mano que Dios es amor; esta es su naturaleza inmutable. Él jamás cambiará esto; Él es Dios y no cambia porque no necesita cambiar ni mejorar; Él es la perfección misma.

Existe un pasaje bíblico que dice que Dios es fuego consumidor, pero cuando Dios se ha manifestado como fuego consumidor lo ha hecho con sus enemigos. Los enemigos de Dios son los que son enemigos de sus hijos, porque la Biblia también dice: «Bendeciré a los que te bendijeren y maldeciré a los que te maldijeren», pero Dios jamás ha sido ni será nunca fuego consumidor con sus hijos.

A todo esto nace la pregunta: ¿Tú eres hijo de Dios o eres enemigo de los hijos de Dios?

Autor:  Félix Guerra Velásquez

viernes, 24 de octubre de 2025

Realidades insondables para la mente humana


Si usted comienza a leer este libro, por favor, termine de leerlo para que tenga una imagen correcta de lo que se ha dicho aquí.
Yo sé que la información que le voy a dar es un poco increíble, pero también quiero que entienda que, con todo lo que está a punto de conocer, no se le resta responsabilidad al ser humano.
Como usted bien sabe, existe una lucha entre el bien y el mal, entre la verdad y la mentira. Es una batalla a muerte, y el asunto es que el ser humano está librando esta batalla. Jesús nos habló en la Biblia de una forma sencilla para que pudiéramos comprender lo más básico de esto y que nos centremos en nuestro interior, para ser exactos, en nuestro corazón.



Si Jesús nos hubiera explicado todas las cosas desde su perspectiva y conocimiento reales, no lo hubiéramos entendido. Recuerde que en ese tiempo el conocimiento estaba muy lejos, y ahora, a pesar de tener mucho conocimiento a mano, no todos son capaces de comprender.
Así que voy a hacer mi mayor esfuerzo para que lo que le voy a explicar sea lo más sencillo posible y, a la vez, profundo, para que pueda comprenderlo y pasarlo a los que lo necesiten o a las próximas generaciones.

En la Biblia, en el Antiguo Testamento, la historia humana comienza en el huerto de Edén. Allí es donde el Diablo o Satanás tienta a Eva, y ella, a su vez, tienta a Adán. En el Nuevo Testamento todo comienza en el desierto con el fallido intento del Diablo de tentar a Jesús.
Si puede notarlo, Adán está en el paraíso o huerto de Edén, un lugar de abundancia y de comunión con Dios; pero Jesús está en el desierto, lo cual es todo lo contrario al Edén. Sin embargo, en los dos escenarios el Diablo se hizo presente para tentar, pero hay una diferencia importante: en el huerto podían ver a la serpiente, o sea, al Diablo, pero en el desierto con Jesús no fue así.
En el huerto de Edén, Adán tenía una naturaleza no solo material, sino también divina. Por eso él podía hablar con Dios y podía ver lo natural como lo espiritual.
En el caso de Jesús, fue todo más extremo, porque se vistió de un cuerpo humano; eso le dio cierta desventaja frente al mal. Esa desventaja no la tuvo Adán, porque estaba vestido de la gloria de Dios.
Entonces Jesús, a pesar de estar en desventaja en todo sentido y de estar en un lugar difícil como era el desierto, le tocó enfrentar a un ser invisible, en este caso, el espíritu del mal.

Desde que el ser humano pecó, su condición cambió rotundamente. Cuando no había pecado, el ser humano era como una antena que podía captar con facilidad la voz de su Creador; había sido diseñado para eso y para tener comunión con Él. Por eso el Diablo tuvo que esforzarse para poder engañar a Adán, y lo hizo de forma material, como una serpiente, porque era imposible hablarle a la mente desde el mundo espiritual. Pero desde que el hombre pecó, el Diablo tuvo acceso ilimitado a la mente del hombre.
En el caso de Jesús, el Diablo en el desierto no se materializó, sino que le habló a la mente. O sea, desde que el hombre pecó, la capacidad del Diablo de engañar al ser humano fue más fuerte e imperceptible.

Ahora imaginemos la escena del intento del Diablo de tentar a Jesús. En el libro de Lucas, la Biblia dice que Jesús fue tentado esos cuarenta días: cuarenta días de tener pensamientos que no son de Jesús, pero que se hacen pasar como si fueran de Él. Era muy necesario aprender a identificar la voz del mal y rechazarla.
Lo más sorprendente es que, al día cuarenta, sintió hambre. El Diablo vio la oportunidad de intensificar sus ataques a la mente. Sin duda, el pensamiento que le vino a Jesús no fue en segunda persona, sino en primera persona, de esta forma: Yo soy el Hijo de Dios y puedo decirle a esas piedras que se conviertan en pan.
Pero Jesús identificó la voz del mal en su mente y la rechazó con la palabra de Dios.
Al Diablo ya solo le quedaban dos oportunidades. Entonces sí usó su poder y lo subió al pináculo del templo, y le volvió a hablar en la mente, esta vez usando la palabra de Dios, pero dándole un significado equivocado, lo cual Jesús también identificó y destruyó con la palabra de Dios y su verdadero significado.
Por último, lo puso en una montaña muy alta y, en un instante, le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos. Le volvió a hablar en la mente y le dijo que a él le habían sido dados, y que a quien él quisiera se los daría, y que si se postraba y lo adoraba, se los entregaría. Jesús, de nuevo, le respondió con la palabra de Dios y lo venció en su campo de batalla: la mente humana.

Queridos lectores, esto sigue sucediendo aún: el mal nos habla a la mente, y lo hace en primera persona, como si fuera nuestro propio pensamiento.
El apóstol Pablo le llamó a esto dardos de fuego del maligno.
En el tiempo de Jesús poco se hablaba y se sabía del Diablo. Imaginemos que les hubiera explicado esto: que sus mentes sufren ataques constantes del mal. Hubieran pensado que todos estaban endemoniados. Por eso se dedicó a decir que debíamos cuidar nuestro corazón, a vencer los deseos de la carne.

Ahora veamos las cosas desde otro ángulo: si el mal puede tener acceso a nuestra mente mediante la carne y solo como pensamiento, debes saber que Dios tiene total acceso a nuestro espíritu, de allí la inexplicable fortaleza que nos impulsa a buscar a Dios.
Iremos aún más adentro de este tema.

Juan 8:44: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso y padre de mentira.”
Jesús llamó al Diablo padre de mentira y también dijo que el Diablo era homicida desde el principio.
Esto no solo se aplica a lo que pasó en el huerto de Edén, sino también a lo que pasó en el cielo. Siempre usó el engaño para producir la muerte en los que le hacen caso, de manera que todo el que le cree y hace lo que él le dice en la mente morirá.

Pero el asunto no se queda solo en eso. Recordemos que el Diablo es un espíritu, y hay muchos como él, a los cuales llamamos demonios. Estos también son espíritus que no tienen un cuerpo para poder hacer lo que quieren hacer. De manera que, para hacer el mal, necesitan un cuerpo. A este mal que ellos hacen le llamamos pecado; de modo que cuando el demonio quiere pecar, busca un cuerpo para hacerlo.
Es allí donde entra en juego la decisión humana. El demonio quiere pecar y le sugiere al hombre el pecado, pero el hombre es el que decide si presta su cuerpo al demonio para satisfacer su instinto malvado o no.
El problema es que cuando le prestas tu cuerpo al mal, entonces también le das permiso de que se quede. Por eso Cristo Jesús dijo esto:

Juan 8:34: “Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.”

Este es el peligro más grande que puede existir, pues el mal no quiere solo que le prestes tu cuerpo para pecar, sino que te engaña para que participes de su pecado y así pueda quedarse en ti.
El pecado del hombre consiste en dejarse engañar por el mal y voluntariamente prestar su cuerpo.
El demonio es como un tigre en la selva: siempre está al acecho, esperando a su presa para devorarla sin misericordia. El grave problema es que muchos de nosotros llegamos a creer que el mal es nuestro amigo, permitiéndole entrar a nuestro hogar, o lo que es peor, visitamos su casa. A lo que me refiero es que hay personas que saben dónde están los centros de pecado —la casa del mal— y allí lo van a buscar, como si se tratase de un gran amigo.
Querido lector, nadie puede ser amigo de un tigre salvaje, porque tarde o temprano te matará sin piedad. Si no te gustó la figura del tigre, piensa en lo que hace un gato con un ratón una vez que lo ha cazado.
El gato juega con su presa antes de matarla, y a veces no hace falta que la mate: el ratón se muere del miedo. Así juega el mal con el hombre hasta que el hombre muere.

Otra cosa que tienes que saber del mal es que siempre incita al hombre al odio, al rencor, a la lascivia y al homicidio.
Lo más astuto que hace el mal con el hombre es incitarlo a pecar, porque él quiere pecar; y después de que ya logró que el hombre peque, lo acusa fuertemente hasta debilitarlo y hacerlo pensar que se ha alejado de Dios. En esta condición, el hombre baja totalmente la guardia y se vuelve esclavo del mal.
Lo único que puede destruir esta obra maquiavélica del mal es el conocimiento pleno del sacrificio de Cristo en la cruz. Estos textos lo aseguran:

Apocalipsis 12:11: “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.”
Hebreos 9:14: “¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”
Juan 8:32: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”
Juan 8:36: “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.”

Estos textos bíblicos tienen un poder sin límites. Este poder hace libre al que lo entiende, así que los entendidos pueden vencer el mal. No hay poder más grande contra el mal que conocer esta verdad descrita en estos textos.
Nadie quiere estar mal delante de Dios; no existe ningún ser humano que, por voluntad propia, quiera estar mal delante de Él. El problema es que el mal es experto en engañar. Por eso, cuida tu mente: los pensamientos que llevan al mal no son tuyos, y todos los pensamientos que llevan al bien tampoco son tuyos; ellos son de Dios, son las obras que Dios quiere que realices. Pero en todo esto tú eres el que decide: el mal no puede obligarte a hacer lo malo, y Dios, pudiendo hacer que hagas lo bueno, tampoco lo hace. Dios espera que tú decidas.
Hay más que decir acerca de esto, pero no quiero abrumarte con tantas palabras. Espero que esto te sirva para tu vida espiritual.

Autor: Félix Guerra Velásquez.

jueves, 16 de octubre de 2025

Frases que dijo Jesús de si mismo.

Yo soy el camino

Yo soy la verdad

Yo soy la vida

Yo soy el pan de vida

Yo soy la luz del mundo

Yo soy el buen pastor

Yo soy la puerta

Yo soy la vid verdadera

Antes que Abraham fuese, yo soy

Yo y el Padre uno somos

El que me ha visto a mí, ha visto al Padre

Yo soy la resurrección y la vida

Me ha sido dada toda potestad en el cielo y en la tierra

Yo soy manso y humilde de corazón

Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin


De todas estas frases que leíste hay una que le da valor y peso a todas: ¿Sabes cual es?


Yo soy la verdad.

Cuando Jesús dijo “Yo soy la Verdad” (Juan 14:6), no estaba dando una simple definición.
Estaba diciendo que Él mismo es la realidad absoluta, el fundamento de todo lo que existe.
Esto significa que todo lo que Él dijo de sí mismo es verdadero, sin margen de error.
No son frases simbólicas ni exageraciones espirituales, sino hechos reales y eternos.




Por eso, creer lo que Jesús dijo de sí mismo es lo más sensato, sabio y coherente que un ser humano puede hacer.
Si Él es la Verdad, entonces no puede mentir, no puede exagerar, y no puede fallar.
Cada palabra que salió de su boca es una expresión directa de Dios mismo.

“Yo soy el camino”

Siendo Jesús la Verdad, su camino no es una opción entre muchas:
es el único camino verdadero que conduce al Padre.
Seguirlo no es fanatismo, es andar en la dirección correcta de la vida.

💡 “Yo soy la verdad”

Esta frase es el corazón de todo.
Él no solo habla verdad: Él ES la verdad.
Por eso, cada una de sus declaraciones tiene valor eterno.
Lo que Jesús dice, es tan cierto como la existencia misma de Dios.

🌿 “Yo soy la vida”

Porque Jesús es la Verdad, su vida no depende de nadie, sino que da vida a todos.
Él no promete simplemente vida eterna: Él es la fuente de toda vida.

🍞 “Yo soy el pan de vida”

Solo la Verdad puede alimentar el alma.
Así como el pan sostiene el cuerpo, Jesús sostiene nuestro espíritu.
No hay alimento más real ni satisfacción más duradera que Él.

🌞 “Yo soy la luz del mundo”

La Verdad ilumina lo que está oculto.
Donde hay oscuridad, Jesús trae claridad, dirección y sentido.
Nada puede engañar al que camina en Su luz.

🐑 “Yo soy el buen pastor”

Solo la Verdad puede guiarnos sin error.
Jesús no se equivoca al dirigir nuestras vidas, porque conoce el camino, las trampas y el destino.
Podemos confiar plenamente en Él.

🚪 “Yo soy la puerta”

Siendo la Verdad, Jesús es la única entrada legítima al Reino de Dios.
Todo intento de entrar por otro medio es falso.
Solo por Él hay salvación, protección y acceso al Padre.

🌾 “Yo soy la vid verdadera”

Él no es una apariencia ni una religión más, es la conexión real con Dios.
Fuera de la Verdad, nada puede dar fruto.
Unidos a Él, la vida espiritual fluye naturalmente.

⚡ “Antes que Abraham fuese, yo soy”

Solo la Verdad puede decir esto, porque existe desde la eternidad.
Jesús no comenzó en Belén; Él siempre ha sido.
Su palabra no cambia, porque viene del Dios eterno.

🔥 “Yo y el Padre uno somos”

Esto solo puede decirlo quien es la Verdad misma.
No hay diferencia entre lo que el Padre es y lo que Jesús es.
En Él vemos al Dios invisible.

👁️ “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”

Porque Jesús es la Verdad, su rostro refleja al Padre perfectamente.
No hay engaño ni distorsión: en Él conocemos el verdadero carácter de Dios.

🌅 “Yo soy la resurrección y la vida”

Solo la Verdad tiene poder sobre la muerte.
Jesús no dice “yo puedo resucitar”, sino “Yo soy la resurrección”:
la vida misma que vence al sepulcro.

👑 “Me ha sido dada toda potestad en el cielo y en la tierra”

Porque es la Verdad, su autoridad es total y legítima.
Nada escapa de su control.
Creer en Él es descansar en la seguridad de que todo está bajo su dominio.

💖 “Yo soy manso y humilde de corazón”

La Verdad no necesita imponerse con orgullo.
Jesús muestra que la verdadera grandeza se expresa en humildad.
Solo quien es realmente grande puede ser verdaderamente manso.

🔱 “Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin”

La Verdad lo abarca todo: el inicio, el propósito y el destino del universo.
Nada existe fuera de Él.
Todo empieza y termina en Jesús.

🌟 Conclusión

Si Jesús es la Verdad,
entonces todo lo que dijo de sí mismo es real y confiable.
Creerle no es un salto ciego, es el acto más lógico y sabio que alguien puede hacer.
Porque cuando la Verdad habla, la duda se desvanece, el alma se ilumina y el corazón encuentra descanso.


lunes, 13 de octubre de 2025

Ni un paso sin Dios

 


Caminaba sin rumbo, atrapado en un callejón que parecía no tener salida. Iba y venía, una y otra vez, con el corazón lleno de angustia y desesperación. Me sentía como un sentenciado a muerte, esperando el momento inevitable del fin.
Cada paso resonaba sobre el pavimento, un eco que me recordaba lo solo que estaba. A veces levantaba la vista al cielo, de día o de noche, buscando una señal, algo que me diera esperanza. Pero mi esperanza estaba siempre al borde de desvanecerse, y muchas veces, mirar al cielo no era suficiente.


Cuando llegaba la noche, cerraba los ojos con la esperanza de que el sueño pusiera fin a mi angustia. Siempre pensé que la esperanza venía de afuera, que un día la vería aparecer como una luz en el horizonte. Pero nunca la vi venir de fuera.

Hasta que un día, con los ojos cerrados, me hice una pregunta que cambió todo:
¿Quién está conmigo?
En la oscuridad interna solo podía ver eso… oscuridad. Sentí que estaba dentro de algo, y comprendí que ese “algo” era mi propio cuerpo. Entonces me dije: yo soy el que está aquí dentro, en medio de esta oscuridad. Por un instante sentí miedo, hasta que otro pensamiento inundó mi mente y me susurró:
—¿De verdad estás solo?
—No lo sé —respondí.
—No estás solo aquí —me dijo.

En ese momento me di cuenta de que estaba teniendo una conversación con alguien que no podía ver ni tocar, pero cuya presencia llenaba todo mi ser. Lo amaba sin saber por qué, solo porque estaba allí, dentro de mí.

Desde aquel día entendí que no puedo dar un solo paso sin Él. No solo porque mi vida y mi realidad dependen de su existencia, sino porque es imposible vivir sin Él. Está tan profundamente dentro de mí que su voz se confunde con la mía sin ser la misma. Un día lo invité a entrar, y desde entonces no se ha ido ni se irá jamás. No tiene intención de dejarme, aunque yo me equivoque o le falle. Él es mi fuerza, mi razón de ser.

Podría vivir en cualquier universo donde Él esté, pero jamás podría existir en uno donde no esté.

Comprendí que no quiero vivir sin Él. Comprendí también que siempre me mira, y que todo lo que veo fue creado para mí. Todo lo que llega a mi vida tiene un propósito tierno, lleno de amor. Él no quiere que sufra, sino que aprenda.

Por eso ahora dedico mi tiempo a ver, a observar cómo Él está en todo: en las cosas, en los seres que me rodean, en cada detalle que antes pasaba por alto. Y al mirar, descubro que todo es bello.

No daré ni un paso sin Él. Me niego a vivir sin su presencia, porque sin Él, esto no sería vida.

Mira a Dios, y no camines sin Él.

jueves, 2 de octubre de 2025

📖 La Revelación del Futuro: Cuando los Pensamientos se Convierten en Demanda

 


En Daniel 2:29, leemos:

“Estando tú, oh rey, en tu cama, te vinieron pensamientos por saber lo que había de ser en lo por venir; y el que revela los misterios te mostró lo que ha de ser.”

A simple vista, parece un relato histórico: un rey preocupado por el futuro. Pero al mirar más profundo, descubrimos un principio espiritual universal.


1️⃣ Los pensamientos como demanda espiritual

El texto nos dice que al rey le vinieron pensamientos por conocer el futuro. Su curiosidad y su inquietud fueron interpretadas en el mundo espiritual como una demanda de información.

Esto es un principio que se repite en la Biblia: el corazón que busca, aunque sea en silencio, genera una “petición” que activa la revelación de Dios.

Así como hoy tú puedes pensar algo y recibir guía espiritual, así también Dios respondió al pensamiento del rey. La mente humana, cuando se dirige con sinceridad hacia Dios, es un canal de comunicación con lo divino.

2️⃣ La revelación como respuesta divina

Dios no deja que la curiosidad permanezca vacía. Cuando el deseo de conocer es genuino, Él abre el entendimiento y revela lo oculto:

  • A Nabucodonosor le dio un sueño que mostraba la historia de los reinos hasta el establecimiento del Reino eterno.

  • A Daniel le dio interpretación y entendimiento.

Esto demuestra que la revelación no depende de nuestra posición ni mérito, sino del despertar de nuestro corazón y de la voluntad de Dios para responder.

3️⃣ Principio espiritual aplicado a todos

Jesús dijo:

“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7).

Este “pedir” no es solo verbal; puede ser una inquietud profunda en el pensamiento o en el corazón. La Biblia nos enseña que Dios responde incluso al clamor silencioso de nuestro espíritu.

Conclusión
Los pensamientos por saber el futuro no son meras curiosidades: son un llamado interno que Dios puede interpretar como una demanda de revelación.

  • Si buscas entender Su plan, Él escucha tu corazón.

  • La inquietud genuina se convierte en un canal para recibir guía, dirección y claridad espiritual.

📌 Aplicación
Hoy, observa tus pensamientos y preguntas internas: a veces ni siquiera tienes que decirlas en voz alta. Dios puede responder al “anhelo silencioso” de tu espíritu, porque la revelación divina se activa cuando el corazón busca con sinceridad.

Autor:  Félix Guerra Velásquez

Mira, estoy parado en la entrada y estoy llamando

 Quiero compartir cómo entiendo y cómo traduzco Apocalipsis 3:20, y por qué lo hago de una manera un poco distinta a la Reina-Valera, sin co...