miércoles, 31 de diciembre de 2025

2026 es el inicio de la gran tribulación.

 Estamos a nada de entrar en el tiempo más difícil para la humanidad. Sé que no se puede ver a simple vista, pero este tiempo fue profetizado por Cristo cuando dijo:


“Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.



Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados”.

Cuando vean que las cosas que se dicen ya no son rumores, sino realidades, y se empiece a cumplir este texto:

Mateo 24:7


“Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, hambres y terremotos en diferentes lugares”.

Mateo 24:8


“Y todo esto será principio de dolores”.

Entonces sabrán que lo que les he escrito hoy, 31/12/2025, era una alerta verdadera.

martes, 30 de diciembre de 2025

La salvación es uno de los temas más importantes del cristianismo, pero también uno de los más incomprendidos.


Para quienes estudian la Biblia, es un hecho irrefutable que Cristo ganó algo inmenso para la humanidad con su sacrificio en la cruz. Sin embargo, para muchas personas, la salvación no parece tener sentido, porque no logran ver de qué exactamente necesitan ser salvadas.

Para entender su verdadera importancia, es necesario explicar los detalles. Y para eso, quiero usar un ejemplo sencillo, basado en algo que no se ve a simple vista.

Imaginemos que tú y yo caminamos tranquilamente sobre una vía férrea. De pronto, sin decir una sola palabra, me lanzo sobre ti con fuerza y te empujo violentamente fuera de las vías. Caes al suelo, te ensucias, quizá te golpeas, y lo primero que piensas es que estoy loco. Te levantas molesto y me preguntas por qué hice algo así.


Pero en ese mismo instante pasa el tren frente a nosotros, con toda su velocidad y su peso imposible de detener. Entonces todo cobra sentido. Comprendes que, si no te hubiera empujado, ahora estarías muerto bajo esa locomotora. La molestia desaparece, el enojo se transforma en gratitud, y estarías agradecido conmigo toda tu vida. Incluso contarías a otros la historia del día en que alguien te salvó la vida.

Así funciona la salvación en el cristianismo.

El peligro es real, pero invisible. El infierno no se ve, no se oye, no se siente… hasta que ya es demasiado tarde. Está presente en el pecado, en la ignorancia espiritual, en la falta de fe y en vivir lejos de Dios. Y aunque muchos no lo saben, ya están caminando sobre la vía, con el tren acercándose, solo por no conocer el peligro.

Cristo no vino a exagerar el problema. Vino a empujarnos fuera de las vías antes de que fuera irreversible. Eso es la salvación: ser rescatados de una muerte segura que no sabíamos que nos esperaba.

Y ahora la pregunta es inevitable: ¿qué haces tú con esa salvación?

Porque así como en el ejemplo no bastaba con que el tren existiera, ni con que el peligro fuera real, tampoco basta con que Cristo haya muerto en la cruz. La salvación ya fue ganada, pero debe ser reconocida y aceptada.

La Biblia enseña que este rescate no se compra, no se merece y no se obtiene por obras. Es un don, un regalo de Dios, y solo puede recibirse por medio de la fe. Fe en lo que Cristo hizo, fe en su sacrificio, fe en que su muerte fue suficiente.

Hoy Cristo sigue extendiendo su mano a todo el que entiende el peligro y decide confiar en Él. Y su promesa es clara y firme:
“El que a mí viene, yo no le echo fuera.”

No importa tu pasado, tus errores o tu ignorancia previa. Si vienes a Él con fe, Él no te rechaza. La salvación está disponible ahora. El tren sigue avanzando, pero aún hay tiempo de salir de la vía.

Hoy es el día para creer, para venir a Cristo y recibir el regalo más grande que Dios ha dado a la humanidad: la salvación.

Autor: Félix Guerra Velásquez


domingo, 28 de diciembre de 2025

Por qué ya no se habla de salvación en las iglesias.

 


1. La salvación no es “rentable”

Hablar de salvación bíblica implica:

arrepentimiento,

cambio de vida,

negación del ego,

responsabilidad personal,

transformación interior.




Eso no atrae multitudes ni mantiene cómodas a las personas. En cambio, otros mensajes sí:

prosperidad,

autoestima inflada,

éxito,

“Dios quiere que estés bien ya”.

Es más fácil llenar un templo hablando de bendiciones que hablando de cruz.

2. La salvación confronta al sistema religioso

Cuando se predica salvación genuina:

la dependencia se dirige a Dios, no al líder,

el creyente madura y discierne,

el miedo religioso pierde poder.

Eso debilita estructuras que viven del control espiritual. No todos quieren creyentes libres; muchos prefieren asistentes fieles.

3. Se reemplazó salvación por bienestar

Hoy se predica más:

cómo sentirte mejor,

cómo tener paz emocional,

cómo mejorar tu vida aquí.

Todo eso puede ser bueno, pero no es el centro del evangelio. El evangelio no comienza con “te irá bien”, sino con “estabas perdido”.

Cuando se quita el diagnóstico, la salvación deja de ser necesaria.

4. Hay un cambio cultural profundo

La palabra “salvación” suena:

absoluta,

incómoda,

exclusiva,

confrontativa.

Y la cultura actual evita todo lo que implique verdad objetiva o juicio. Para no chocar con eso, muchas iglesias suavizan el mensaje hasta hacerlo irreconocible.

5. ¿Olvido o intención?

En algunos casos es ignorancia y superficialidad.
En otros, tristemente, sí es a propósito: se sabe que predicar salvación cuesta miembros, diezmos y aprobación social.

La Biblia ya advertía algo muy parecido:

“no soportarán la sana doctrina”,

“se amontonarán maestros conforme a sus deseos”,

“tendrán apariencia de piedad”.

No es que la salvación haya dejado de existir; es que ya no conviene hablar de ella en muchos púlpitos.

Y aquí algo importante:
cuando se pierde el énfasis en la salvación, la fe se vuelve decorativa, no transformadora.

Por eso espiritualmente las personas no son llevadas a la transformación que el ser humano anhela tanto.

Autor: Félix Guerra Velázquez

sábado, 27 de diciembre de 2025

La riqueza que Dios sí aprueba

 


No toda bendición viene en forma de abundancia,
ni todo sufrimiento es una maldición.

Jesús sanó enfermos, devolvió la vista a ciegos y resucitó muertos,
pero nunca prometió que esos milagros transformarían el corazón del hombre.



Por eso dijo:

“¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma?” (Marcos 8:36).

La Biblia muestra que el problema del ser humano no es lo que le falta,
sino lo que hay dentro de él.
Cambiar las circunstancias sin cambiar el corazón
puede dejar al hombre en peor estado que antes
(Mateo 12:43–45).

Por eso Dios no da a todos lo mismo.
Él conoce el corazón y sabe qué puede cargar cada persona sin perderse.
A unos les da, a otros les guarda,
no por favoritismo, sino por misericordia.

Yo entendí que la riqueza no siempre ayuda.
El dinero puede crear dependencia, orgullo y miedo.
Puede alejar al hombre de Dios y hacerlo confiar más en lo que posee
que en Aquel que provee.

La Escritura lo advierte claramente:

“Los que quieren enriquecerse caen en tentación y en muchos males”
(1 Timoteo 6:9).

La pobreza, en cambio, puede traer libertad.
Libertad para caminar sin temor,
para vivir sencillo,
para dormir en paz.

Por eso el apóstol Pablo pudo decir:

“He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación”
(Filipenses 4:11).

Hoy puedo decir con certeza que soy rico.
No porque tenga bienes,
sino porque conozco a Dios.

Y la Biblia confirma esta verdad:

“No se alabe el rico en sus riquezas… mas alábese en esto: en entenderme y conocerme”
(Jeremías 9:23–24).

La verdadera riqueza no se guarda en cuentas,
no se defiende con miedo
y no se pierde con el tiempo.

Porque tener a Dios es tenerlo todo,
y no tenerlo a Él,
es carecer incluso en medio de la abundancia.

Autor:  Félix Guerra Velásquez

jueves, 18 de diciembre de 2025

El verdadero significado de: Yo soy el que soy

 

1. Dios se revela como Ser, no como definición

Cuando Dios habla a Moisés y dice:

“Yo soy el que soy” (Éxodo 3:14)

No está dando un nombre común, ni una explicación filosófica. Está revelando su identidad esencial.
En hebreo, Ehyeh Asher Ehyeh no apunta solo a existencia, sino a ser en plenitud, ser consciente, ser autosuficiente, ser continuo.


Dios no dice:

  • “Yo hago”

  • “Yo tengo”

  • “Yo gobierno”

Dice: YO SOY

Esto nos enseña que todo lo que Dios hace fluye de lo que Él es, no al revés.


2. El ser humano fue creado desde el ser, no desde la función

La Biblia dice:

“Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” (Génesis 1:26)

Esto no habla primero de tareas, sino de identidad.
Antes de que Adán hiciera algo, ya era alguien.

El pecado no consistió solo en desobedecer, sino en desviarse del ser, en buscar identidad fuera de Dios:

“Seréis como Dios” (Génesis 3:5)

Es decir, el problema no fue querer ser, sino querer ser sin Dios.


3. Cristo no viene solo a perdonar, sino a restaurar el Ser

Aquí está uno de los puntos más importantes:

Cristo no vino únicamente a pagar una deuda, sino a revelar el modelo correcto del ser humano.

La Escritura dice:

“Él es la imagen del Dios invisible” (Colosenses 1:15)

Y luego dice de nosotros:

“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen conformados a la imagen de su Hijo” (Romanos 8:29)

Esto es clave:
👉 El destino del creyente no es solo el cielo
👉 El destino es ser conformado a Cristo

Cristo no es solo el salvador, es la medida del ser humano pleno.


4. La “carrera” y las “coronas” no son literales, son pedagógicas

Pablo dice:

“¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis” (1 Corintios 9:24)

Y Jesús habla de coronas:

“Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida” (Apocalipsis 2:10)

Si esto se entiende de forma literal, se cae en error.
Dios no está organizando una competencia externa, ni repartiendo objetos.

Estas son analogías, porque explicar directamente el proceso del ser sería demasiado profundo para una mente no preparada.

La carrera representa:

  • Proceso

  • Crecimiento

  • Perseverancia en la transformación

La corona representa:

  • Madurez alcanzada

  • Identidad consolidada

  • Estado de plenitud del ser

No es vencer a otros.
Es llegar a ser lo que estás llamado a ser.


5. “Hasta que Cristo sea formado en vosotros”

Pablo lo dice con total claridad:

“Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Gálatas 4:19)

Aquí no hay lenguaje legal ni ritual.
Hay lenguaje de gestación del ser.

Cristo no solo vive para nosotros, sino que debe vivir en nosotros, hasta que nuestro ser adopte su forma.

Por eso también dice:

“Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gálatas 2:20)

Esto no es anulación de la persona, es alineación del ser.


6. La comprensión correcta produce transformación real

Aquí está un principio espiritual profundo:

👉 No es el esfuerzo el que transforma
👉 Es la comprensión

Cuando se entiende quién es Dios como Ser, y quién es Cristo como medida del ser, la obediencia deja de ser una carga.

Por eso Pablo dice:

“Sed transformados por medio de la renovación de vuestro entendimiento” (Romanos 12:2)

No dice “por medio del esfuerzo”, sino del entendimiento renovado.

Cuando el ser cambia:

  • La conducta cambia sola

  • El deseo cambia solo

  • La fe deja de ser creencia y se vuelve estado interior


7. El evangelio no es hacer, es llegar a ser

Jesús no vino a fundar una religión de acciones, sino a abrir un camino de transformación del ser.

“Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10)

Esa vida no es duración, es calidad del ser.

Por eso el objetivo no es:

  • Portarse bien

  • Acumular méritos

  • Esperar recompensas externas

El objetivo es:
👉 Ser como Cristo
👉 Alinear el ser humano con el Ser divino


8. Conclusión: Dios dice “Ser” porque ese es el destino

Cuando Dios dice:

“Yo soy”

Está diciendo:

  • Esto es lo que Yo soy

  • Y esto es hacia donde te conduzco

Cristo es el molde, no un ejemplo superficial.
La carrera es el proceso interior.
La corona es la madurez del ser.

No se trata de llegar a un lugar.
Se trata de llegar a ser.

Y cuando el ser es restaurado, todo lo demás se ordena por sí mismo.

Autor:  Félix Guerra Velásquez.

domingo, 14 de diciembre de 2025

Ten paciencia contigo mismo.

La paciencia es un don que casi siempre tratamos de usar con los demás, o en la espera de alguna promesa de Dios; pero la paciencia también es un don que debes usar contigo mismo.


Imagina a Dios sentado en su trono, pudiendo hacer todas las cosas necesarias a la velocidad de la luz, pero sin embargo no lo hace. Él espera, porque tiene todas las cosas destinadas a suceder en un tiempo determinado, ya que espera un resultado que da como fruto el perfeccionamiento del ser humano.



Si Dios espera un tiempo determinado siendo Dios, tú también tienes que tener esa paciencia contigo mismo, pues lo que esperas de ti ya está determinado por Dios para que suceda en el tiempo de Dios.


A veces luchamos con nuestra propia humanidad o debilidad y quisiéramos no tener esa lucha y no sentirnos débiles nunca. Pero la realidad es que esa debilidad o humanidad tiene un propósito hoy. Está bien que quieras ser un hombre íntegro, aun en tus pensamientos, pero para eso debes ser ejercitado siendo débil, para que cuando seas fuerte lo domines por completo. Así que lo que te sucede hoy tiene un propósito.


Mira estos dos textos:


Joel 3:10

Diga el débil: Fuerte soy.


2 Corintios 12:7

Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera.


2 Corintios 12:8

Respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor que lo quite de mí.


2 Corintios 12:9

Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.


Reconocer tu humanidad y debilidad está bien. El apóstol Pablo tenía algo a lo que él llamó un aguijón en la carne; incluso dijo que era un mensajero de Satanás que lo abofeteaba. Pero a esto también le atribuyó un propósito: para que no se enaltezca sobremanera. Entonces, todo lo que nos sucede en nuestra vida tiene un propósito.


Además de esto, Dios le dijo a Pablo, después de rogarle que le quitara el aguijón: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.


Así que si reconoces que eres débil, está bien, pero no te detengas ni vuelvas atrás, pues el enemigo quiere que vuelvas atrás; por eso usa tu debilidad para decepcionarte de ti mismo. Pero recuerda: no hay hombre sobre la tierra que no le haya fallado a Dios, y no hay hombre que haya orado a Dios por su perdón y no lo haya recibido.


Hebreos 9:14

¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?


Así que debes ser paciente contigo mismo, no dejar de hacer la obra de Dios, continuar fiel en el servicio y usar la sangre de Cristo diariamente, cubriéndote con ella para vencer al mal.


Apocalipsis 12:11

Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.


No tengas miedo. Ten fe. Autor: Félix Guerra Velásquez

lunes, 8 de diciembre de 2025

Dios es atemporal y te explico cómo funciona esta característica de Él

 Hay momentos en la vida espiritual que transforman por completo la manera en que entendemos a Dios. Uno de esos momentos ocurrió durante una visita a un hombre enfermo, una experiencia que reveló, con una claridad profunda, que Dios no solo está fuera del tiempo… sino que puede hablar desde cualquier punto del tiempo.


Una mañana sentí un impulso muy fuerte de ir a orar por un hombre que estaba atravesando una enfermedad grave. Su cuerpo estaba desgastado, sus fuerzas eran pocas, pero aun así mantenía una oración sincera y profunda. Mientras yo oraba por él, ocurrió algo sorprendente: podía escuchar su propia oración al mismo tiempo, como si mis sentidos estuvieran abiertos a todo lo que ocurría a su alrededor.

En medio de esa oración, yo mantenía mi fe. No dudaba de que Dios pudiera levantarlo, si esa era Su voluntad. Por eso pregunté: “Señor, ¿qué deseas hacer en este momento?”.
La respuesta llegó clara, sencilla… y desconcertante:

“Él ya está conmigo.”

Esas palabras no parecían encajar con lo que mis ojos y oídos estaban percibiendo. El enfermo seguía hablando, seguía vivo, seguía en esa habitación. Sin embargo, decidí ser fiel y compartir el mensaje tal como lo había recibido.

Más tarde, en mi casa, volví a pensar en esa frase. La repasé palabra por palabra, tratando de comprender su verdadero significado. No se trataba de una presencia espiritual en ese instante, ni de una frase simbólica. Lo que Dios me hizo sentir era mucho más literal: ese hombre ya estaba en Su presencia.

Confundido, le pedí a Dios que me revelara el significado completo. Y fue entonces cuando llegó una comprensión instantánea, como si la luz se encendiera en un solo parpadeo.
La respuesta era simple y profunda:

Dios me estaba hablando desde el futuro.

Como Dios no está limitado por el tiempo, puede moverse a través de él con total libertad. Puede hablar desde el pasado, presente o futuro, mientras nosotros seguimos anclados en el ahora. En Su eternidad, ese hombre ya había partido con Él, aunque para mí —que seguía en el presente— todavía estaba respirando.

Ese día comprendí algo que cambió para siempre mi forma de escuchar la voz de Dios:

Cuando Dios dice “Hecho está”, es porque en el futuro ya es una realidad.
Lo único que falta es que ese futuro llegue a nuestro presente para que podamos verlo.

Cuando pedimos algo y Dios responde como si ya estuviera completado, no es una contradicción; es una ventana abierta a Su eternidad. Él está describiendo lo que ya ve cumplido en un punto del tiempo al que nosotros todavía no hemos llegado.

Esa experiencia no solo me mostró la voluntad de Dios respecto a ese hombre enfermo. Me enseñó cómo funciona la atemporalidad divina y cómo Su voz puede llegar desde lugares que nuestros sentidos aún no pueden alcanzar.

Dios no solo está fuera del tiempo.
Dios habita el tiempo de una manera que nosotros no comprendemos, pero que podemos experimentar cuando Él decide revelarlo.
Y cuando lo hace, entendemos que Su palabra no es promesa futura:
es realidad eterna hablando a nuestro presente.

Autor: Félix Guerra Velásquez

domingo, 7 de diciembre de 2025

🙏 La Dádiva Suprema: Dios y el Acto de Dar

 


La grandeza del acto creador de Dios no reside meramente en lo que ha dado (toda la creación), sino en quién es Él y en cómo se ha dado.

  • Más Allá de lo Creado: Toda la creación es, sin duda, una dádiva maravillosa. Sin embargo, la generosidad de Dios trasciende el mero "dar cosas hechas". Su amor va más allá, manifestándose en la entrega de Sí Mismo desde el principio.


  • El Plan Eterno y el Sacrificio: El plan de Dios no fue un "Plan B" tras la caída. Sabiendo que la humanidad caería en el pecado y que necesitaría ser rescatada, Dios obró de manera soberana para dejar un mensaje inequívoco y claro: El valor supremo está en el dar, y el amor es sacrificio.

  • La Entrega como Mensaje Central: Dios diseñó todo, no solo para demostrar su poder, sino para revelar su corazón. Este mensaje —el Dar— fue entregado al costo más elevado: el sacrificio de Sí Mismo. Es la prueba de que el valor del mensaje no se mide en términos de comprensión fácil, sino de sacrificio personal.

  • La Paradoja del Máximo Don: El acto de dar, en su forma más elevada y pura (el Amor de Dios manifestado en la entrega), es la cualidad espiritual más sublime que un ser humano podría desear adquirir. Paradójicamente, o irónicamente, este don supremo de aprender a dar solo puede ser obtenido cuando nos es dado por Dios Mismo. Es un regalo que nos capacita para regalar.


En resumen:

Dios no solo nos dio un mundo; Él se dio a Sí Mismo para que nosotros aprendiéramos el verdadero significado del dar y pudiéramos participar de Su naturaleza sacrificial.

Autor:  Félix Guerra Velásquez.

viernes, 5 de diciembre de 2025

Cuando el Espíritu habla desde el ungido, la creación obedece**


Hay momentos en la Biblia donde parece que un hombre se levanta con tanta autoridad que incluso la naturaleza se detiene ante su voz. Para algunos, eso suena como si Dios obedeciera la palabra humana. Pero cuando miramos más profundo, entendemos un misterio mayor: la creación obedece al Espíritu Santo que habla desde el ungido.

1. Josué: la voz humana que resonó con autoridad celestial

En Josué 10 no vemos a un hombre pidiendo, ni orando, ni suplicando.
Lo vemos ordenando:

“Sol, detente… Luna, párate…”

Josué no dirigió su palabra hacia Dios.



La dirigió a la creación.

Y los astros obedecieron.

El escritor bíblico dice que “Yahvé escuchó la voz de un hombre”, porque eso fue lo que él vio externamente. No tenía la revelación completa. Pero el milagro no ocurrió porque Dios siguiera la instrucción de Josué… sino porque la creación reconoció la voz del Creador hablada por medio de su ungido.

La boca era de Josué,
pero la voz era del Espíritu Santo.

Por eso no hubo día como aquel.
No porque Dios hiciera algo jamás pensado,
sino porque un hombre se alineó tan profundamente con el Espíritu que lo que declaró resonó con autoridad divina.


2. Moisés: el ungido que pidió lo que ya tenía

En el Mar Rojo, Moisés hizo lo que cualquier líder haría ante un peligro:
clamar a Dios.

Pero la respuesta divina lo confrontó:

“¿Por qué clamas a mí?
Alza tu vara y divide el mar.”

En otras palabras:
No me pidas lo que ya te di.
No ores por lo que ya está dentro de ti.
No solicites lo que ya puse en tus manos.

Para Dios, el camino ya estaba abierto.
El cielo ya había hablado.
La autoridad ya había sido delegada.

Lo único que faltaba era que el ungido ejerciera lo que cargaba.


3. El patrón divino es el mismo en ambos casos

Tanto en Josué como en Moisés vemos este orden espiritual:

(1) Dios deposita autoridad en el ungido.

La vara en Moisés.
El Espíritu sobre Josué.

(2) El ungido no necesita pedir lo que ya posee.

Porque la autoridad no está afuera: está dentro.

(3) Dios no hace lo que Él mismo ya decretó dentro del ungido.

Él no repite Su propio mandato.
Lo expresa a través del hombre.

(4) La creación obedece.

El mar se abre.
El sol se detiene.

¿Por qué?
Porque la creación reconoce la voz de su Creador, aun cuando esa voz fluye desde labios humanos.


4. La esencia de la verdadera unción

Un verdadero ungido no se esfuerza por ser escuchado por Dios.
No se desespera por pedir lo que Dios ya colocó dentro.
No clama por algo que ya está decretado en el Espíritu.

El ungido simplemente habla desde la unión con el Espíritu Santo.

Y cuando lo hace:

  • La tierra obedece.

  • El cielo se alinea.

  • Las circunstancias se someten.

  • Las leyes naturales ceden ante la orden espiritual.

No porque el ungido tenga poder propio,
sino porque el Espíritu habla desde dentro.


5. La lección espiritual final

En Josué y en Moisés vemos una misma verdad:
La autoridad espiritual no se mendiga; se ejerce.

El ungido no vive pidiendo,
vive manifestando.
No vive clamando,
vive ejecutando lo que el Espíritu ya decretó.

Y por eso, cuando la palabra sale de su boca,
no es un hombre tratando de influenciar al cielo,
sino el Espíritu Santo gobernando la tierra a través de él.

Así, el ungido no manda sobre Dios.
Dios manda por medio del ungido.
Y la creación —que conoce la voz de su Autor— obedece.

Autor:  Félix Guerra Velásquez 

martes, 2 de diciembre de 2025

Horrible problema de traducción bíblica.


En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Este texto es Juan 1:4 pero ¿sabías que el texto original no dice: en el estaba la vida, sino en el está la vida? Ese detalle cambia mucho la fuerza del versículo, y vale la pena interpretarlo tal como aparece.
Aquí va la interpretación basándonos en “está” (presente):

“En Él está la vida”
El tiempo presente indica una realidad continua, permanente, actual.
No habla de algo pasado ni de algo que existió solo al principio, sino de una fuente que sigue activa, inagotable y vigente ahora.
Significa que:
Cristo es la vida,
la vida emana de Él en este mismo momento,
Él es la fuente eterna de toda vida espiritual, moral y eterna, no solo histórica o creadora.
En pocas palabras:
La vida no solo provino de Él… permanece en Él.
“Y la vida es la luz de los hombres”
Al estar en Él, esa vida se manifiesta como luz:
entendimiento espiritual,
revelación,
dirección,
claridad moral,
discernimiento.
Es como decir:
La vida que fluye de Cristo ilumina al ser humano y lo saca de la oscuridad.
¿Por qué Juan lo pone en presente?
Porque quiere mostrar que Jesús no solo dio vida en la creación, sino que sigue dando vida ahora mismo, a cada persona que viene a Él.
Es una declaración de deidad y eternidad.

Mira, estoy parado en la entrada y estoy llamando

 Quiero compartir cómo entiendo y cómo traduzco Apocalipsis 3:20, y por qué lo hago de una manera un poco distinta a la Reina-Valera, sin co...