lunes, 28 de julio de 2025

🌙 Sueño 3: El joven poseído y el espíritu verde.

 


Soñé que estaba viendo a unos jóvenes, de entre 27 a 30 años, que saltaban sobre una poza de agua en un río. El agua estaba muy turbia y casi no se podía ver nada. Cerca, en el agua, había una piedra muy grande que sobresalía del río. Uno de los tres jóvenes decidió saltar y sumergirse cerca de esa piedra, y así lo hizo. Al instante salió del agua y dijo: “Me agarró, pero un poco”, refiriéndose a una especie de toque eléctrico. Al parecer, había algo abajo que tenía electricidad.

Este joven volvió a sumergirse con la intención de recibir otra descarga eléctrica de lo que sea que estuviera allá abajo. Solo vi que volvió a meterse, pero no salía. Ya había pasado más de un minuto bajo el agua. Les dije a los otros dos jóvenes: “Ya se tardó mucho bajo el agua”. Ellos respondieron: “De alguna forma tiene que salir”, refiriéndose a que saldría vivo o muerto, pero saldría.


Pasaron como cinco minutos y, por fin, el joven salió a flote, pero su cara estaba pálida y su cuerpo inerte. Yo de inmediato pensé que estaba muerto, y dije: “Ya salió”. Otro de los jóvenes me dijo: “Faltan dos veces más que se sumerja”, y cuando dijo eso, el cuerpo del muchacho volvió a hundirse. Salió como dos segundos después, pero de nuevo volvió a hundirse. Cuando salió por última vez, les dije a sus compañeros que lo sacaran del agua.

Cuando el joven salió, se puso de pie y me miró de forma violenta, como con odio. Aunque estaba pálido, reconocí la mirada y le grité con voz fuerte:
—¡En el nombre de Jesucristo, sal de ese joven!

Al instante, el espíritu malo salió de él, pero se materializó. Su forma era como la de un hombre con sombrero de vaquero, chaqueta de cuero y pantalón de cuero. Tanto su piel como su vestimenta eran de color verde oscuro. Cuando lo vi, intentó lanzarse contra mí, pero del lado derecho apareció un predicador, quien alzó la voz con fuerza y dijo:

—¡Nadie puede tocar al siervo de Dios!

Refiriéndose a mí.

En cuanto el predicador dijo eso, el espíritu se detuvo de inmediato. En ese momento, entendí claramente que ni ser espiritual ni material podía tocarme. El predicador estaba vestido de traje azul, con camisa blanca por dentro.

Después de eso, parece que desperté… aunque no estoy muy seguro. No sé si en verdad desperté o si todo sucedió dormido. Pero al terminar todo, recordé el anillo de Salomón.

domingo, 27 de julio de 2025

🧠 SUEÑO 2: El valor oculto de los libros de la Biblia

 

🧠 SUEÑO 2: El valor oculto de los libros de la Biblia

Una noche, tuve un sueño que marcó profundamente mi corazón. Me vi de pie frente a un pizarrón. En él había una gráfica compuesta por líneas verticales. Mientras observaba, un maestro que estaba a mi lado derecho —con apariencia de sabio y con autoridad— me preguntó:

—¿Qué ves?

Le respondí:

—Veo unas líneas verticales.

Entonces él me dijo:

—Cada espacio que crea cada línea representa un libro de la Biblia, y cada libro tiene un valor.


En ese instante, aunque sus palabras fueron pocas, mi espíritu fue inundado con una gran cantidad de información. Comprendí que se trataba de un valor numérico, un valor espiritual y un valor de conocimiento. Percibí con certeza que ese maestro celestial me enseñaría todo eso. No era un simple gráfico... era una clave espiritual.

El sueño terminó, pero la revelación quedó grabada en mí. Desde entonces, entendí que la Palabra de Dios no es solo un conjunto de libros, sino que cada uno contiene un diseño celestial, un peso específico, una frecuencia que transforma. Cada libro es una puerta, un código, un tesoro.

👑 SUEÑO 1: La túnica, la sabiduría y el gobierno sobre Jerusalén

 

👑 SUEÑO 2: La túnica, la sabiduría y el gobierno sobre Jerusalén

Al día siguiente, recibí otro sueño que parecía estar conectado al anterior, como si el cielo me estuviera guiando paso a paso.

Soñé que ya estaba vestido con una túnica blanca, la cual era muy suave y hermosa. Lo que más destacaba eran los bordes o listones azul cielo que tenía en las mangas y en la parte inferior. Sabía dentro de mí que esa túnica no era común, sino una vestidura espiritual, santa, reservada para un propósito divino.


Mientras vestía aquella túnica, me encontraba meditando. En el sueño, yo tenía un hermano que deseaba gobernar un país. Pero en mi interior sabía que él no tenía la sabiduría necesaria para asumir ese cargo. Además, su vestimenta contrastaba mucho con la mía: él llevaba una túnica de color café, sin brillo ni distinción espiritual.

Antes de que él asumiera el gobierno del país, yo tomé su lugar. En mi corazón decía:

"Él no tiene la sabiduría que se necesita para gobernar este país… ni Jerusalén."

Curiosamente, Jerusalén estaba dentro de ese país. Después de asumir el gobierno, me acerqué a mi hermano con misericordia y le dije:

—No te pongas triste. Yo te nombraré gobernador de alguna de las provincias.

Sin embargo, en mi interior sabía que no le entregaría Jerusalén, porque ese lugar era sagrado. Estaba reservado para alguien con la sabiduría y la visión correcta.

Fue entonces cuando comprendí que yo era Salomón. Me vi con barba y bigote, algo que normalmente no uso en la vida real, pero que en el sueño representaba madurez y autoridad. En ese momento, yo tenía toda la sabiduría necesaria para gobernar, no solo sobre aquel país, sino también sobre Jerusalén. Sentí que esa sabiduría no era mía por mérito propio, sino dada por Dios.


Reflexión final

Ambos sueños me hablaron de algo profundo: un llamado, una vestidura, una enseñanza que viene del cielo. Tal vez, más adelante, comprenderé mejor su significado completo. Pero por ahora, los conservo como un recordatorio de que Dios me habló. Y si alguna vez me olvido de quién soy o hacia dónde voy, volveré a leer esto para recordar que fui escogido, instruido y vestido desde lo alto.

sábado, 26 de julio de 2025

📖 Estudio Bíblico: Hechos 13:9 – Pablo y Elimas, el espíritu del engaño desenmascarado

 


📌 Texto base:

“Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos…”
(Hechos 13:9 RVR1960)


1️⃣ Contexto del pasaje

  • Pablo y Bernabé están en Chipre, predicando el evangelio.

  • Llaman la atención de un procónsul romano, Sergio Paulo, un hombre inteligente que desea oír la palabra de Dios.

  • Pero se presenta oposición espiritual en la figura de Elimas el mago (Barjesús), quien “procuraba apartar de la fe al procónsul” (v.8).

  • En ese momento, Pablo se levanta con autoridad espiritual y lo reprende fuertemente.



2️⃣ Lleno del Espíritu Santo = lleno de discernimiento

El texto dice que Pablo estaba “lleno del Espíritu Santo”, lo cual indica que su reacción no fue emocional ni carnal, sino una respuesta guiada por el cielo.

Esto nos enseña que hay momentos donde el Espíritu de Dios no responde con ternura, sino con juicio. La plenitud del Espíritu no solo trae amor, gozo y paz, sino también firmeza, discernimiento y fuego contra el pecado que destruye almas.


3️⃣ El corazón de la confrontación: “lleno de todo engaño

Pablo llama a Elimas de esta manera:

"¡Oh lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia!"
(Hechos 13:10)

🔎 "Lleno de todo engaño":

Esta expresión revela que Elimas no solo mentía casualmente. Él era instrumento activo del enemigo, saturado de falsedad, y usando sus palabras para desviar a una persona que estaba a punto de ser salva.


4️⃣ ¿Por qué Pablo se enoja?

Pablo no se enoja por orgullo, ni por oposición personal. Su enojo es santo y legítimo, porque:

✅ a) Estaban interfiriendo en el rescate de un alma

Lo que Elimas hacía era como quitarle el salvavidas a un hombre que se está ahogando. Sergio Paulo estaba buscando la verdad y Elimas trataba de bloquearle el acceso. Eso es una crueldad espiritual.

✅ b) Elimas representaba un sistema espiritual satánico

Pablo lo llama “hijo del diablo”, lo cual indica que no era un simple oponente. Era un instrumento de un poder espiritual que odia la verdad, y que siempre busca confundir, desviar y oscurecer el evangelio.

✅ c) Pablo tenía un celo santo por el evangelio

Este celo lo vemos en muchas partes de sus cartas. Él no toleraba a los falsos maestros, ni a los que tergiversaban la gracia, ni a los que mezclaban la verdad con tradición o magia.

“Hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.”
(Gálatas 1:7)


5️⃣ El juicio: “serás ciego por algún tiempo

Pablo, bajo la unción profética, declara juicio sobre Elimas: ceguera temporal.

Esto es significativo, porque Pablo mismo fue cegado por Dios en su encuentro con Jesús (Hechos 9). La ceguera fue una forma de quebrantar su orgullo y guiarlo a la verdad.

Parece que este juicio sobre Elimas también tenía un propósito correctivo, no solo punitivo. Pero en ese momento, era necesario detener el daño que estaba causando.


6️⃣ Resultado: El evangelio avanza

“Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor.”
(Hechos 13:12)

La firmeza de Pablo no espantó al procónsul, al contrario: lo convenció del poder y la veracidad del mensaje. Esto nos muestra que la confrontación directa contra la mentira, cuando es guiada por el Espíritu, da fruto eterno.


7️⃣ Aplicación actual

Hoy sigue habiendo muchos “Elimas” modernos:

  • Religiosos que tuercen la verdad por ganancia.

  • Falsos profetas que mezclan el evangelio con superstición.

  • Sistemas que bloquean a las personas del verdadero mensaje de Cristo.

Y también hay muchos Sergios Paulo: personas sinceras que quieren conocer la verdad, pero que se encuentran con un velo delante de sus ojos.

🙋‍♂️ ¿Qué necesita Dios?

Hombres y mujeres como Pablo, llenos del Espíritu Santo, con discernimiento, fuego y compasión para hablar con valentía y desenmascarar el engaño.


🧎‍♂️ Conclusión

Dios no necesita espectadores tibios, sino guerreros llenos de la verdad, dispuestos a ponerse de pie, aún si eso implica hablar frente a todos, como hiciste vos.

Si tu espíritu se indigna cuando ves el engaño… no te calles.
Ese fuego no es arrogancia, es el celo santo que arde en los que aman la justicia.

¿Cuál es el momento justo para valorar lo que tenemos?

 


Es una pregunta que parece sencilla, pero encierra una verdad profunda y muchas veces dolorosa. Porque solemos vivir como si el tiempo no se fuera a acabar, como si lo que hoy tenemos nos perteneciera por derecho eterno. Pero no es así. La vida, con su misteriosa sabiduría, se encarga de enseñarnos—con amor o con dureza—el verdadero valor de las cosas. Y muchas veces, tristemente, aprendemos a valorar cuando ya hemos perdido.


Sabes, Dios tiene una paciencia infinita con nosotros. Una paciencia que no se mide en minutos ni en años, sino en experiencias que nos transforman. Él no nos enseña con castigos vacíos ni con palabras huecas, sino con vivencias, con pruebas, con silencios que hablan más que mil sermones. Nos lleva, poco a poco, por un camino que no siempre entendemos al principio, pero que con el tiempo revela un propósito lleno de sentido.

A veces esa enseñanza llega como un susurro, en un momento de reflexión que basta para despertarnos y no volver a dormir en la ignorancia. Pero otras veces… otras veces tarda años. Y no porque seamos incapaces de aprender, sino porque simplemente no queremos escuchar, porque nos aferramos a la ilusión de que todo está bajo nuestro control.

Yo, personalmente, conocí ese aprendizaje cuando la vida me quebró. Me encontré en una situación difícil, una en la que ni mi fuerza, ni mi inteligencia, ni mis buenas intenciones servían de mucho. Fue entonces cuando tuve que rendirme… no por derrota, sino por entrega. Le dije a Dios: “Haz conmigo lo que tú creas mejor”. Y al hacerlo, sin saberlo, abrí la puerta al verdadero aprendizaje.

No entendía que todo lo que había vivido hasta ese momento era preparación. Pensaba que eran simplemente cosas que "le pasan a cualquiera", pero no. Cada elección, cada pérdida, cada situación era una lección envuelta en la rutina, una brújula oculta que me guiaba hacia ese instante de rendición. Incluso decisiones que creía propias, me doy cuenta ahora, eran caminos en los que Dios ya me llevaba de la mano.

Recuerdo cuando era joven y practicaba ciclismo de ruta. Era un deporte de resistencia, de perseverancia, de aprender a seguir pedaleando incluso cuando el cuerpo pedía rendirse. Más tarde, visité hospitales, acompañé a enfermos, vi de cerca el dolor y el milagro silencioso de quienes aprenden a vivir con menos. Vi personas que habían perdido una pierna, una mano, la vista, la movilidad... y sin embargo, seguían adelante.

Uno de esos casos quedó grabado en mi alma. Un joven, de apenas 23 años, perdió el uso de sus piernas en un accidente. También perdió a su novia, y con ella, una parte de sus sueños. Amaba el fútbol, pero ya no podía jugarlo. Lo visité durante casi dos años, esperando ver un milagro. El milagro físico nunca llegó. Pero años después lo vi entrenando niños desde su silla de ruedas. Más tarde lo vi conduciendo un auto adaptado, sonriendo. Comprendí entonces que sí hubo un milagro: el de seguir viviendo, el de decidir que la vida aún valía, incluso desde otro ángulo.

Eso me inspiró… pero no me blindó. Cuando me tocó a mí enfrentar la dificultad, me aferré a lo bueno que había hecho por otros, como si eso me eximiera del dolor. Pero el sufrimiento no discrimina. Nadie es inmune. Sin embargo, todo lo que había vivido antes fue mi escuela, mi campo de entrenamiento para atravesar ese desierto.

Me encontré limitado, herido, atrapado en un cuerpo que ya no respondía como antes. Comía solo tres cosas: pollo, fideos y plátanos. Todo lo demás me hacía daño. Me frustré. Me llené de tristeza y quejas. Hasta que una noche, en una visión, una anciana me dijo con ternura: "Es tiempo de comer fideos, para que después puedas comer de todo." Y esa frase cambió mi vida.

Comprendí que no estaba condenado, solo estaba en una temporada. Que esos alimentos simples no eran un castigo, sino un sustento. Dejé de lamentarme por lo que no podía comer, y comencé a agradecer por lo que sí podía. Aprendí a amar lo simple, lo poco, lo suficiente.

Y ese fue solo el principio. Empecé a ver la vida desde otro lugar. Me di cuenta de que no vine al mundo para lograr metas o cumplir sueños como un deber, sino para vivir… para respirar, para amar, para disfrutar incluso lo más pequeño. Las flores. Los animales. El rostro de mi familia. El calor del sol. El sonido de la lluvia. Cosas que antes me pasaban desapercibidas comenzaron a tener sabor, olor, color, vida.

Aprendí, finalmente, que damos por sentado todo aquello que creemos que siempre estará ahí. Pero cuando algo falta, cuando lo perdemos… entonces entendemos su valor.

Y vuelvo a la pregunta: ¿cuándo es el momento justo para valorar lo que tenemos?

¿Es cuando ya no lo tenemos?
¿Es cuando duele?
¿Es cuando lo vemos en otros y no en nosotros?

Mira estos ejemplos:

  • Alguien valora su bicicleta solo cuando tiene que caminar kilómetros a pie.

  • Otro aprende a amar sus piernas el día que una silla de ruedas reemplaza su libertad.

  • Hay quienes valoran su silla de ruedas recién cuando se rompe y no hay con qué repararla.

  • Otros descubren el milagro de respirar cuando se están ahogando.

  • Algunos recién entienden el valor de un plato de comida cuando el hambre aprieta sin tregua.

  • Muchos lloran por la ausencia de sus padres… cuando ya no pueden llamarlos.

  • Y hay quienes miran con gratitud su único pantalón recién cuando se rasga y no hay con qué cubrirse.

  • La salud, la damos por hecho… hasta que la enfermedad nos detiene.

No esperes perder para agradecer.
No esperes el silencio para valorar la voz.
No esperes la ausencia para abrazar con más fuerza.

El momento justo para valorar lo que tenemos… es ahora.

Ahora que puedes caminar.
Ahora que puedes oír, ver, respirar, hablar.
Ahora que tienes a tu familia, un techo, un plato de comida.
Ahora que todavía puedes amar y ser amado.

Hazlo hoy. No porque el mañana no llegue, sino porque el ahora es un regalo que no se repite.

viernes, 25 de julio de 2025

🕊️ “Vivir conmigo es vida… vivir sin mí es muerte.”

 

(Un mensaje desde el corazón de Dios)

Hijo mío… escucha con atención.

No te hablo para asustarte, sino porque te amo con todo mi ser.
Y porque tu alma me importa más que todo el universo.

Yo soy tu Creador.
Yo te hice con mis propias manos.
Te di vida, aliento, propósito.
Fuiste creado para vivir conmigo, no lejos de mí.



🌿 Yo soy vida

No solo tengo vida...
Yo soy la vida.
Fuera de mí no hay luz, no hay gozo, no hay verdad duradera.

“Yo soy el camino, la verdad y la vida.”
(Juan 14:6)

Todo lo bueno que conocés… viene de mí.
El amor que sentís.
La paz que anhelás.
La belleza que te conmueve.
La justicia que buscás.
Todo eso nace en mí.


🔥 Pero separado de mí… el alma se muere lentamente

Cuando una persona elige vivir sin mí,
yo no la obligo a quedarse.
Respeto su decisión…
pero lejos de mí, el alma se marchita.

“Separados de mí, nada podéis hacer.”
(Juan 15:5)

Al principio, no se nota.
El cuerpo sigue funcionando.
La mente sigue razonando.
Pero el alma… se va apagando.
Pierde su rumbo. Pierde su brillo. Pierde su paz.


🕳️ Eso es el infierno, hijo mío

El infierno no es solo fuego.
El fuego es símbolo de algo mucho más profundo:
una existencia sin mí.
Una conciencia eternamente sola.
Un corazón lleno de vacío, odio, confusión… sin posibilidad de volver.

“Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”
(Apocalipsis 20:15)

Yo lo llamé “fuego eterno”…
Porque quemarse sin consumirse es lo que le pasa al alma cuando vive separada de mí.


💔 No quiero eso para ti

Yo no creé ese lugar para ti.
Lo preparé para el diablo y sus ángeles (Mateo 25:41).
Pero si alguien me rechaza… entonces elige ese camino.
Y yo, aunque me duele, respeto su decisión.

“No quiero que el impío muera, sino que se vuelva de su camino y viva.”
(Ezequiel 33:11)

Por eso envié a mi Hijo.
Para abrir la puerta.
Para cargar tu castigo.
Para romper las cadenas.
Para llevarte de regreso a casa.


✝️ En la cruz, abrí el camino de regreso

Jesús no solo murió…
Soportó el abandono, la oscuridad, el dolor del alma perdida.

“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”
(Mateo 27:46)

Él vivió el horno, el fuego, el silencio,
para que vos no tengas que vivir eso nunca.

“El castigo de nuestra paz fue sobre él.”
(Isaías 53:5)


🌅 Conmigo hay vida, incluso después de la muerte

Si estás conmigo…
aunque mueras, vivirás.

“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.”
(Juan 11:25)

Y en el día final, te daré un cuerpo nuevo, incorruptible.
Te abrazaré. Enjugaré toda lágrima. Y estarás conmigo… para siempre.

“He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres… y enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos.”
(Apocalipsis 21:3-4)


🕯️ Hijo mío…

Vivir conmigo es plenitud.
Vivir sin mí es horror, aunque no lo veas al principio.
Por eso te llamo con ternura… pero también con urgencia.

No te estoy ofreciendo una religión.
Te estoy ofreciendo mi corazón.
No me rechacés. No cierres la puerta. No te alejes.

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él…”
(Apocalipsis 3:20)


💖 Yo te amo, hijo.

Te esperé.
Te guardé.
Te hablé.
Te quebranté… no para destruirte, sino para rescatarte.

Ahora lo sabés.
Elegí la vida.
Elegí estar conmigo.

“Pongo delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.”
(Deuteronomio 30:19)

Autor:  Félix Guerra Velásquez  

jueves, 24 de julio de 2025

🌷 El don de la belleza: un regalo con propósito eterno

 


Hay dones que nacen con nosotros. No los pedimos, no los escogimos, simplemente los traemos al mundo como parte del diseño que Dios, con amor y cuidado, puso en cada detalle de nuestra existencia. Uno de esos dones es la belleza —la del rostro, la del cuerpo, la que a veces abre puertas, atrae miradas, y deja huellas en los demás sin que siquiera lo intentemos.

Si estás leyendo esto y sentís que ese don ha sido parte de tu vida, quiero hablarte desde el corazón, con profundo respeto y aprecio. No para señalarte, sino para invitarte a una reflexión amorosa sobre el porqué de ese regalo y el cómo usarlo de una forma que honre a Dios y también te llene a vos en lo profundo del alma.



🌺 Un don real… pero también delicado

La belleza —sea del rostro o del cuerpo— es una forma de influencia silenciosa. Atrae, cautiva, genera respuestas… muchas veces sin que lo busquemos conscientemente. Pero cuando nos damos cuenta de ese poder, también se presenta una decisión:
¿Cómo voy a usar este don que Dios me dio?

Nadie puede decir que es fácil. Vivimos en un mundo donde la imagen lo es todo, y muchas veces se espera que la mujer hermosa use ese atributo para sacar ventaja, impresionar, competir o llamar la atención. A veces incluso se nos empuja a pensar que eso es normal, que es lo correcto.

Pero ¿es ese realmente el propósito por el cual Dios nos dio ese regalo?


🌸 Dios no da dones para dañar, sino para edificar

Cada cosa buena que viene de Dios tiene una intención: bendecir, iluminar, sanar, guiar, inspirar.
Y sí, eso incluye la belleza. No es un error, ni un peligro en sí. Es un canal, una posibilidad.
Lo importante no es tanto tener ese don, sino el corazón con que lo usamos.

Jesús nos dejó un principio que aplica a todo lo que recibimos en esta vida:

“A quien mucho se le da, mucho se le pedirá” (Lucas 12:48)

No como amenaza, sino como recordatorio: Dios confía en vos. Si te dio un don, es porque sabe que podés usarlo bien, con propósito y amor.


🌻 Dos caminos: dos ejemplos de mujeres bíblicas

En la Biblia encontramos dos mujeres con belleza, pero con caminos muy distintos. Sus historias nos ayudan a entender cómo una misma ventaja puede tener resultados muy diferentes, dependiendo de la intención que la acompaña.

💠 Jezabel:

Era una mujer influyente y muy probablemente hermosa. Pero usó esa influencia para manipular, controlar, seducir y destruir. No buscó a Dios, ni pensó en el bien de los demás. Usó su poder para avanzar sus propios intereses, sin medir el daño.

Su historia es dolorosa, no por lo que tenía, sino por lo que eligió hacer con ello.

💠 Abigail:

También era una mujer hermosa, pero su belleza estaba acompañada de sabiduría, humildad y un corazón lleno de paz. Cuando su esposo actuó con necedad y puso en peligro a toda su casa, ella actuó con gracia y sabiduría. No manipuló ni se impuso. Habló con amor, se movió con respeto, y logró salvar vidas.

Su historia nos muestra que la belleza usada con temor de Dios puede traer paz, reconciliación y bendición.


🌷 La intención detrás de cada gesto

En lo profundo, sabemos que detrás de una mirada hay intención.
Sabemos cuándo un gesto busca edificar… y cuándo busca dominar.
Sabemos cuándo un contoneo al caminar expresa alegría natural… y cuándo busca provocar.

Y no se trata de vivir reprimidas ni con culpa. Se trata de ser conscientes. De saber que tenemos una influencia, y elegir usarla para el bien, no por miedo, sino por amor a Dios.


🌹 Un ejemplo claro: el cuchillo y el cirujano

La belleza es como un cuchillo: en manos equivocadas, puede herir. Pero en manos de un cirujano, puede salvar vidas.

Tu rostro bello, tu cuerpo hermoso, tu forma de hablar y moverte… pueden ser usados para seducir, manipular, competir… o pueden ser usados para sanar, edificar, consolar, inspirar.
La diferencia está en tu corazón.


💞 Un llamado suave, pero profundo

No estás sola. Si alguna vez usaste tu belleza para conseguir atención o para avanzar por medios no tan limpios… te entiendo. Muchas veces lo hacemos porque el mundo nos lo exige, o porque en el fondo solo queremos sentirnos amadas, vistas, valoradas.

Pero quiero decirte algo con mucho cariño: todavía estás a tiempo de usar ese don de una manera que llene tu alma y honre al Dios que te la dio.

No se trata de cambiar por obligación, ni de vivir reprimida. Se trata de volver al diseño original: usar tu belleza como una luz, no como una trampa. Usarla para hacer el bien, no para alimentar el ego.
Usarla como Abigail… no como Jezabel.


🌼 Dios no te juzga por el pasado, Él honra tu decisión de volver

Dios no está buscando perfectas. Está buscando corazones dispuestos.
Y cuando vos decidís, por amor, empezar a cuidar cómo usás tu belleza… Él lo ve. Él lo valora. Él lo honra.

Y todo esfuerzo que hagas —por amor, no por presión— será recompensado.
Y tu belleza, bajo la guía del Espíritu de Dios, será un canal de vida para muchos.


✨ Reflexioná:

  • ¿Qué estás haciendo con el don de la belleza que Dios puso en vos?

  • ¿Hacia dónde están dirigidas tus miradas, tus palabras, tus intenciones?

  • ¿Querés ser una mujer que construye, que inspira, que edifica?

Si la respuesta es sí, entonces estás dando un paso hermoso hacia el verdadero propósito de tu existencia.

Dios no se equivoca. Y si puso belleza en vos, es porque vio en vos una misión muy especial.


Si este mensaje tocó tu corazón, tomá un momento a solas con Dios. Hablale con sinceridad. No hace falta que cambies de un día para otro. Solo hace falta que vuelvas tu rostro hacia Él, y el resto del camino te lo va a mostrar con amor.

💗 Nunca es tarde para ser luz.

miércoles, 23 de julio de 2025

Dios nos dio una brújula para asegurarse de que retornemos a Él

 

🕊️ El Olvido, la Brújula y el Regreso al Padre

Existe una antigua enseñanza dentro del pensamiento judío místico que dice que antes de venir a este mundo, nuestras almas estaban con Dios. Estando en Su presencia, Él nos mostró todo lo que íbamos a vivir aquí, cada alegría, cada tristeza, cada lucha… incluso los momentos de oscuridad que preferiríamos evitar.

Y aun así —según esa enseñanza— aceptamos venir. No por masoquismo, ni por ignorancia, sino porque había un propósito eterno escondido en esta experiencia temporal: aprender a amar, crecer en sabiduría, y sobre todo, volver a Él por decisión propia.

📜 Pero al nacer, lo olvidamos todo.

No recordamos esa conversación. No recordamos haber elegido nada. La vida comienza en tinieblas, en llanto, en vulnerabilidad. Poco a poco vamos aprendiendo, equivocándonos, buscando sentido. Y la pregunta es inevitable:

¿Cómo podemos regresar a algo que no recordamos?

La respuesta es tan delicada como profunda: Dios no nos dejó solos.


🔹 Nos dio una brújula. Una luz interna. Una llama que nunca se apaga.

Nuestro espíritu.

Ese espíritu que no viene de la carne, ni del razonamiento, sino de Dios mismo, como dice Eclesiastés 12:7:

“Y el espíritu volverá a Dios, que lo dio.”

Nuestro espíritu no necesita recordar con la mente lo que conoció en lo eterno, porque él lo anhela por naturaleza. Es como una brújula que, aunque estés perdido, siempre apunta al norte. Y ese norte… es Dios.


🔸 Lo vemos en los momentos más frágiles de la vida.

Basta ver a alguien en su lecho de muerte. Aquel que durante años negó a Dios, en sus últimos minutos levanta los ojos al cielo. ¿A quién llama? ¿A quién busca? ¿Qué espera encontrar allá arriba?

No busca ciencia. No clama a la suerte. Clama al cielo.

Ese momento revela lo que siempre estuvo oculto en lo profundo: el espíritu no se resigna a morir lejos de su Creador.


🔸 Cristo, la luz verdadera

La historia no se trata solo de volver por instinto. La brújula por sí sola no basta si no hay un faro que la guíe. Por eso Dios envió a Su Hijo. No para condenarnos, sino para reencender en nosotros lo que estaba dormido.

"La luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo." (Juan 1:9)

Y esa luz nos recuerda quiénes somos. Por qué estamos aquí. Y a dónde pertenece el espíritu que llevamos dentro.


🔹 ¿Y si toda esta vida es una prueba silenciosa?

¿Una oportunidad para ver si, a pesar del olvido, el alma responde?
¿Si, en medio de las tinieblas, aún anhela la luz?

Si es así, entonces esta vida no es castigo, sino camino.
No es pérdida, sino regreso.
No es oscuridad total, porque hay una chispa que no se puede apagar.


🔸 Lo más hermoso es que Dios espera pacientemente.

Él no nos fuerza a recordar. Nos invita a buscarlo, y cuando lo hacemos —aun con torpeza, aun con dudas—, Él responde como el padre del hijo pródigo:

“Cuando aún estaba lejos, su padre lo vio y fue movido a misericordia…” (Lucas 15:20)


🌟 En resumen:

Venimos a este mundo con los ojos cerrados y la memoria dormida,
pero con el espíritu encendido.
Y aunque olvidamos muchas cosas,
Dios sembró dentro de nosotros una brújula que nunca deja de señalarlo a Él.

Y esa brújula —si le prestamos atención—
nos llevará de vuelta a casa,
al abrazo del Padre que siempre estuvo esperando.

Autor:  Félix Guerra Velásquez

🔥 El Pacto que Revela el Inmenso Amor de Dios

 

Un pacto antiguo… una verdad eterna

En Génesis 15, encontramos uno de los momentos más conmovedores y poderosos de toda la Biblia. Dios decide hacer un pacto con un hombre: Abraham. Pero lo que a primera vista parece un acuerdo solemne más en la historia bíblica, en realidad es una declaración anticipada del amor eterno que Dios tiene por toda la humanidad.

Dios llama a Abraham y le promete una descendencia como las estrellas del cielo. Abraham cree, y Dios lo declara justo por su fe (Génesis 15:6). Pero lo que ocurre después es lo que transforma esta historia en una revelación divina que trasciende el tiempo.



La ceremonia del pacto: ¿Qué significa?

Dios le pide a Abraham que prepare animales para un pacto:

"Y le dijo: Tráeme una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también y un palomino." (Génesis 15:9)

Abraham parte los animales por la mitad, colocándolos uno frente al otro. Esta era una práctica común en la antigüedad: ambas partes que hacían un pacto pasaban entre los animales muertos, dando a entender que si alguno quebrantaba el pacto, recibiría el mismo destino que esos animales partidos.

Pero aquí sucede algo inesperado.


Dios pasa solo

“Y sucedió que, puesto el sol y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos.” (Génesis 15:17)

Abraham no camina entre los animales.

Dios lo hace solo.

¿Y qué significa eso? Significa que Dios está diciendo:

“Yo me comprometo a cumplir este pacto, y si alguna de las partes falla — incluso si sos vos, Abraham — yo mismo asumiré las consecuencias.”

Ese acto fue una promesa de gracia. Dios no está exigiendo perfección humana; Él se está entregando por amor.


¿Quién es la antorcha de fuego?

La antorcha que pasa entre los animales no es simplemente un símbolo. A lo largo de la Biblia, el fuego representa a Dios (Éxodo 3:2, Hebreos 12:29). Pero aquí, muchos estudiosos cristianos reconocen algo más profundo:

La antorcha es Cristo, el Hijo eterno de Dios, quien se manifiesta en esta escena como el que sellará con Su sangre ese pacto que Dios está haciendo con Abraham y, por extensión, con toda la humanidad.


El hombre falló, Dios no

Desde Abraham hasta nuestros días, el ser humano ha fallado. Hemos quebrantado leyes, hemos olvidado a Dios, hemos despreciado su voz. Pero en lugar de romper el pacto y destruirnos, Dios decidió cumplir con Su parte… y con la nuestra.

“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados...” (Isaías 53:5)

Cristo, que pasó entre los animales en Génesis 15, es el mismo que fue colgado en una cruz por nuestra culpa siglos después. Él pagó las consecuencias del pacto roto.


Dios nunca pensó desecharte

Este pacto no fue una trampa. Fue un acto de amor anticipado. Dios no esperaba que fallaras para castigarte. Él sabía que ibas a fallar, pero te amó igual, y planeó todo para rescatarte.

“Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.” (Jeremías 31:3)

“En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros: en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.” (1 Juan 4:9)


¿Qué significa esto para vos?

Significa que Dios no te ama por tu perfección, sino por Su promesa.
Significa que Cristo murió no solo por tus pecados, sino también por tu incapacidad de cumplir el pacto.
Y significa que hoy, podés descansar, no en tu fidelidad, sino en la de Él.

“Si fuéremos infieles, él permanece fiel; él no puede negarse a sí mismo.” (2 Timoteo 2:13)


Una invitación final

Este Dios que pasó solo entre los animales. Este Cristo que fue partido como sacrificio. Este amor que no abandona. Este es el Dios que te llama hoy a confiar en Él.

No te está pidiendo que seas perfecto. Solo que reconozcas tu necesidad de Su gracia, y le creas como Abraham creyó.

“Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.” (Génesis 15:6)


💬 ¿Te conmovió esta verdad?

Entonces compartila. Que más personas descubran que el amor de Dios no empieza cuando te portás bien, sino que estaba preparado desde antes de la fundación del mundo.

martes, 22 de julio de 2025

🕊️ Estudio Bíblico Profético: "Cuando la luz venció al caos"

 Basado en Génesis 1:1–4


🔹 Introducción

Muchos leen Génesis como el relato de la creación física, pero si el Espíritu Santo nos abre los ojos, veremos que los primeros cuatro versículos contienen también el eco de una guerra espiritual invisible, una línea de tiempo celestial, y un poderoso mensaje de redención y separación espiritual.

Dios no solo está creando materia, sino que está restaurando un orden, enfrentando el caos, y estableciendo desde el principio la diferencia eterna entre la luz y las tinieblas.



🧱 1. “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”Génesis 1:1

Este versículo es perfecto y puro.
Dios crea todo lo visible e invisible (Colosenses 1:16), tanto:

  • Los cielos: lo espiritual, lo eterno, lo glorioso.

  • La tierra: lo físico, lo temporal, lo natural.

Aquí no hay maldad aún. Todo es bueno, santo y completo.
Pero algo ocurre después de esta creación inicial, antes del versículo 2.


🔥 2. El lapso invisible: La rebelión del enemigo

Antes de que la tierra aparezca “desordenada y vacía”, ocurre una rebelión espiritual. Isaías y Ezequiel nos revelan lo que pasó:

📖 Isaías 14:12–15

¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!... Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo... seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo.

📖 Ezequiel 28:12–17

Perfecto eras... hasta que se halló maldad en ti... yo te arrojé del monte de Dios...

Satanás fue creado perfecto, pero se enalteció, y fue arrojado a la tierra, no aún al abismo, sino confinado a este mundo.
En ese proceso, las tinieblas comenzaron a manifestarse.


🌑 3. “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo...”Génesis 1:2

Aquí ya no vemos perfección, sino efectos del juicio divino:

  • “Desordenada y vacía” (hebreo: tohu va bohu): caos, devastación, confusión.

  • “Tinieblas sobre la faz del abismo”:
    👉 no es solo oscuridad física, sino presencia espiritual del mal,
    👉 y posición cerca de la “puerta del abismo”, que es aún esperando juicio (2 Pedro 2:4; Judas 1:6).

Este es un retrato del estado del mundo cuando el enemigo fue echado fuera del cielo.
Pero el Espíritu de Dios no se apartó


🕊 4. “...y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”

El Espíritu se mueve, como una madre ave que protege y espera el momento justo para actuar.

La palabra hebrea para “moverse” (rachaf) también puede traducirse como:

  • Vibrar

  • Agitarse con fuerza

  • Aletear con expectativa

👉 Esto indica que Dios está en control.
Aunque hay caos y tinieblas, el Espíritu de Dios se manifiesta sobre todo, tanto las aguas físicas como las espirituales.
Dios no ha abandonado el campo de batalla.


💡 5. “Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.”Génesis 1:3

Aquí ocurre una explosión no solo de luz natural, sino de luz espiritual y revelación.

📖 Juan 1:4–5 dice:

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

Esto es Cristo preencarnado manifestando su autoridad, incluso en el principio.

  • Esta luz trae conocimiento, orden, vida, y separación.

  • Es una luz que define lo que es de Dios y lo que no.

  • Es la misma luz que más tarde resplandecerá en el corazón del creyente (2 Corintios 4:6).


✨ 6. “Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.”Génesis 1:4

Este es un acto de juicio espiritual.
Ya no solo hay luz… ahora hay separación.

📖 Apocalipsis 12:7–9 dice:

Hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón... y no se halló lugar para ellos en el cielo.

Dios separa los bandos:

  • Miguel y sus ángeles: luz.

  • El dragón y sus ángeles: tinieblas.

Y esta separación se manifiesta desde el principio de la creación:
👉 La luz queda bajo el favor de Dios.
👉 Las tinieblas son limitadas, apartadas, expuestas.


❤️ Reflexión final: "La luz resplandeció en nuestro corazón"

📖 2 Corintios 4:6

Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.

Así como en Génesis la luz venció al caos, así también la luz de Cristo vence el caos en el corazón humano.
Y no solo lo vence: lo separa.

Cuando la luz del conocimiento de Cristo entra a nuestra vida:

  • Se rompe la ignorancia.

  • Se expone el pecado.

  • Se hace evidente quién es quién.

  • Y empieza una nueva vida bajo una naturaleza distinta, no como el mundo (tinieblas), sino como hijos de luz.

📖 Efesios 5:8

Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.


🛐 Aplicación

La pregunta es:
¿Qué parte de tu vida necesita esa luz que separa, que limpia y que ordena?

¿Hay caos? ¿Oscuridad? ¿Ignorancia?
El Espíritu de Dios todavía se mueve sobre tu vida.
Y la voz de Dios sigue diciendo: “Sea la luz.”

Aceptá esa luz.
Dejá que el conocimiento de Cristo separe en vos lo verdadero de lo falso, lo santo de lo profano, la luz de las tinieblas.

Porque solo cuando la luz entra, inicia la nueva creación.

Autor Félix Guerra Velásquez.

domingo, 20 de julio de 2025

Cuando creí que ya lo había superado

 Una reflexión sobre la fragilidad humana y la compasión que nace del quebranto

Durante mucho tiempo creí que había superado algunas debilidades. Pensaba que ciertos errores del pasado ya no tenían ningún poder sobre mí. Las batallas que antes me hacían tropezar parecían haber quedado atrás. Era como si, al no enfrentarme más a esas situaciones, eso fuera prueba suficiente de que yo ya era más fuerte, más maduro, más estable.

Pero no. La realidad se presentó de forma clara e inesperada.


Un día, volví a encontrarme cara a cara con esa antigua debilidad. Y en lugar de sentirme firme y seguro, me descubrí temblando, vulnerable… casi como la primera vez. En ese momento comprendí algo que me estremeció por dentro: aquello que creí superado, simplemente estaba dormido. Dormido, sí, pero no muerto. Solo esperaba el momento oportuno para despertar.

Y entonces entendí que no he permanecido firme por ser fuerte, sino porque Dios, en su misericordia, me ha sostenido todo este tiempo. Si no he vuelto a caer, ha sido porque Su mano me ha guardado, no porque haya llegado a ser invencible. Ese descubrimiento, aunque incómodo, me llevó a un lugar necesario: la humildad.

Pedro, el confiado que cayó

No puedo evitar pensar en Pedro. Él también creyó que ya había superado ciertas cosas. Estaba convencido de que jamás negaría a Jesús. Le dijo:
“Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré” (Mateo 26:33).
Jesús, con total conocimiento de su corazón, le respondió:
“De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces” (v.34).

Pedro no era un hipócrita. Era sincero. Pero estaba confiado en sus fuerzas. Y esa confianza lo llevó a una caída dolorosa. Cuando llegó la prueba, negó al Maestro tres veces. Y cuando el gallo cantó, Pedro lloró amargamente. (Mateo 26:75)

¿Sabés qué fue lo más bello de ese momento? Que ese quebranto no fue el final de su historia. Fue el principio de una nueva etapa, una en la que Pedro ya no confiaba tanto en su corazón, sino en la gracia de Dios. Y ese Pedro, restaurado y humillado, fue el que después predicó con poder en Pentecostés. Fue el que fortaleció a sus hermanos, el que escribió cartas llenas de compasión y sabiduría. Su debilidad lo hizo más útil.

El que piensa estar firme...

Estas experiencias me enseñaron algo vital: nadie está por encima de caer.
Pablo lo dijo con claridad:

"Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga." (1 Corintios 10:12)

Es una advertencia, pero no nace del miedo, sino de la sabiduría. Porque cuando creemos que estamos por encima del pecado, nos volvemos orgullosos, duros, y —sin darnos cuenta— descuidados. Dejamos de velar, de orar, de depender del Espíritu. Y ahí, en esa confianza carnal, somos más vulnerables de lo que imaginamos.

Pablo mismo, a pesar de sus visiones y revelaciones, reconocía su fragilidad. Por eso dijo:

“Pero por la gracia de Dios soy lo que soy” (1 Corintios 15:10),
y también:
“Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Corintios 12:10).

La compasión nace del quebranto

Este proceso de reconocer mi fragilidad no me llevó a la culpa, sino a la compasión. Me di cuenta de que muchas veces había hablado con cierta dureza de los errores ajenos. No con intención de juzgar, pero tal vez sin suficiente comprensión. Como si el hecho de no caer en algo me autorizara a creer que ya estaba más allá de eso.

Pero ahora veo distinto. Ahora puedo mirar al que tropieza y no sentirme superior, sino igual. Puedo decir con sinceridad:
"Yo también he estado ahí. No estás solo. Y si Dios me levantó a mí, también puede levantarte a vos."

Jesús fue el ejemplo supremo de esa compasión. No vino a aplastar al que se equivoca, sino a restaurarlo. Cuando encontró a la mujer sorprendida en adulterio, no la condenó. Le dijo:
“Ni yo te condeno; vete, y no peques más” (Juan 8:11).
Y cuando Pedro lo negó, no lo echó. Lo restauró con amor, preguntándole tres veces:
“¿Me amas?” (Juan 21:15-17),
una por cada negación.

Jesús sabía que el amor verdadero se muestra más en la restauración que en el juicio.

En resumen…

Hoy sé que si estoy de pie, es porque Dios me ha sostenido, no porque yo haya vencido por mis méritos. Esta conciencia me hace caminar con más cuidado, más oración y más dependencia. Pero también me hace más compasivo, más blando, más humano.

Mi debilidad no me descalifica. Al contrario, me recuerda que necesito a Dios todos los días, y me hace apto para acompañar a otros en sus luchas. No desde una torre, sino desde el llano. Con humildad, con amor, y con esperanza.

Y si vos también estás en ese lugar, no te avergoncés. No estás solo. Hay Uno que no se cansa de restaurar corazones quebrantados, y Su gracia te alcanza hoy.

Una enseñanza basada en un sueño profético

 

🌙 El sueño: el viaje imposible

Un hombre tuvo un sueño inusual, rico en símbolos y lleno de mensajes espirituales. En él, se veía a sí mismo observando cómo su primo José bajaba de un autobús. José no le tenía mucho aprecio en la vida real, pero eso no impedía que en el sueño estuvieran todos reunidos, listos para emprender un viaje. Junto a él estaba también Nayeli, su prima, una mujer que en la vida real era pastora, aunque había pasado por muchas pruebas y algunos tropiezos.


Todos tenían un mismo objetivo: llegar a una ciudad lejana. El problema era que ya eran las seis de la tarde, una hora en la que ya no había transporte. Las calles eran de tierra y piedra, y el sol comenzaba a desaparecer. Aun así, todos —José, Nayeli, la esposa del soñador y otras personas conocidas y desconocidas— comenzaron a caminar. Él también iba detrás de todos, pero pronto los demás le sacaron ventaja.

Al llegar a una intersección, todos corrieron para alcanzar un pick-up que pasaba por ahí. Él no sabía por qué corrían hasta que llegó al cruce y vio a lo lejos que el vehículo se los llevaba. Su prima Nayeli corría detrás del carro, tardó en alcanzarlo, pero lo logró. Todos desaparecieron de su vista.

Él, en cambio, no corrió. Fue realista. Pensó: “Si Nayeli, que estaba cerca, casi no lo alcanza, yo que estoy más lejos, menos.” Así que decidió caminar. Mientras lo hacía, la noche cayó por completo, y sólo un poco de luz de luna iluminaba su camino.

Pero fue en ese momento, cuando todos se habían ido y él estaba completamente solo, que se vio a sí mismo vestido con una túnica blanca, larga hasta el ojo del pie. No la llevaba antes, o al menos no se había dado cuenta. La túnica estaba ahí, sin arrugas ni manchas, como si acabara de ser puesta por manos invisibles.

Ese detalle le hizo entender que no estaba solo ni desprovisto, sino preparado por el cielo mismo para un acto de fe. 

Entonces mientras caminaba, pensó algo que lo cambió todo:

“¿Por qué estoy caminando, si puedo volar? Jesús caminó sobre el agua, así que yo puedo volar.”

Y en ese momento, sus pies se separaron del suelo unos 10 centímetros, y comenzó a volar. No volaba horizontalmente como Superman, sino verticalmente, con una dirección claramente espiritual. Voló toda la noche, y no sintió cansancio ni sueño.

Al llegar el amanecer, vio un puente. Del otro lado estaban todos los que se habían ido en el pick-up. Cuando Nayeli lo vio, corrió por el puente hasta él, sorprendida y maravillada. Le dijo: “¡No puedo creer que ya estás aquí! Si hubieras venido corriendo toda la noche no estarías aquí ahora.”

Él le respondió tranquilo: “Lo que pasa es que yo me vine volando.”
Ella no lo creía. Así que él le dijo: “¿Ves el puente? Mirá…”
Y lo cruzó volando ante sus ojos.


🔍 Interpretación: ¿Qué significa este sueño?

Este no es un simple sueño personal. Es un retrato espiritual de lo que muchos están viviendo. Y vos, lector, podrías estar en el papel del protagonista.


🚍 El autobús: lo que ya no está disponible

Los que bajaron del autobús ya venían de otro trayecto. Eso simboliza una etapa que termina. El autobús representa lo común, lo conocido, lo colectivo. Pero ahora comienza una etapa distinta: el camino se vuelve individual, sin transporte, sin atajos, sin acompañamiento completo.

El viaje es hacia una ciudad, que puede representar el destino profético de Dios, la voluntad divina, o incluso la Jerusalén celestial (Hebreos 11:10, Apocalipsis 21).


🌇 La hora del atardecer: últimos tiempos

Las seis de la tarde marcan un momento clave: se acabó la luz del día. Es un símbolo de que estamos en el cierre de una era, espiritualmente hablando.

“La noche viene, cuando nadie puede trabajar.”
— Juan 9:4

Esto nos recuerda que debemos avanzar por fe, porque la visibilidad humana está desapareciendo. Ya no se puede depender de los sistemas anteriores: viene la noche, y sólo la fe alumbra.


🛻 El pick-up: los medios humanos

Muchos corren detrás de “vehículos” que prometen llevarnos más rápido a nuestro destino:

  • oportunidades ministeriales,

  • contactos,

  • plataformas,

  • recursos humanos.

Nayeli lo alcanzó, pero apenas. Muchos otros también. ¿Y vos? ¿Sentís que ya no te da tiempo? No importa.

El protagonista no se desespera. Eso lo distingue. No se aflige por no haberlo logrado. “Voy a caminar. Me tome toda la noche o parte del día, pero voy a llegar.”

La túnica blanca

La túnica representa pureza, consagración, y respaldo divino. No es fruto del esfuerzo humano, sino una investidura celestial. Y solo al estar vestido de esa manera él fue consciente de que podía volar.  
“Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.”
— Apocalipsis 19:8

🌌 La noche oscura: el terreno del que cree

Mientras camina, una idea lo ilumina: “Jesús caminó sobre el agua… ¿por qué no podría yo volar?”

Y entonces ocurre lo sobrenatural. La fe activa lo imposible. No es una simple fantasía. Es una imagen clara del caminar en el Espíritu.

“Al que cree, todo le es posible.” — Marcos 9:23
“El justo por la fe vivirá.” — Romanos 1:17

No voló horizontalmente, como los héroes del mundo, sino verticalmente. Esto es clave. No se trata de poder carnal, ni de fama, ni de exhibición, sino de trascendencia espiritual.


🌄 La llegada al amanecer: sin esfuerzo, sin agotamiento

Voló toda la noche y no se cansó. Al llegar el amanecer, ya estaba allí. Mientras otros dependieron de vehículos, él dependió del Espíritu, y eso fue suficiente.

Cuando lo vieron, nadie lo podía creer. “¿Cómo es posible que hayas llegado sin correr, sin esfuerzo humano?”

La respuesta es clara: “Yo vine volando.”

“Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas.”
— Isaías 40:31


🌉 El puente: el testimonio final

Cuando ella duda, él le muestra el poder que lo ha sostenido. Le dice: “Mirá el puente…”
Y lo cruza volando.

El puente simboliza la brecha entre lo natural y lo espiritual, entre lo que se cree con la mente y lo que solo el Espíritu puede revelar.

“El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura…”
— 1 Corintios 2:14


🧭 Aplicación para tu vida

Este sueño es para vos. No importa si los demás avanzaron más rápido.
No importa si “perdiste el pick-up”.
No importa si vas en oscuridad y silencio.

Vos también podés volar.

Dios no te llama a competir, sino a confiar. No te pide que corras tras los medios humanos, sino que camines por fe, hasta que recuerdes que su Espíritu en vos puede llevarte donde nadie más puede llegar.


🙏 Oración final:

Señor, a veces siento que los demás avanzan mientras yo me quedo atrás. Me frustro cuando veo que no alcanzo los medios que otros tienen. Pero hoy entiendo que no necesito subir a ningún vehículo, porque vos me diste alas para volar. No quiero caminar en la carne, quiero caminar en el Espíritu. Quiero volar por encima de la oscuridad. Llévame vos, Señor. Amén.

sábado, 19 de julio de 2025

El Yin y el Yang: No una lucha entre el bien y el mal, sino un llamado al equilibrio.


Muchas personas, al escuchar sobre el yin y el yang, lo interpretan como una forma elegante de describir la lucha interior entre el bien y el mal. Sin embargo, esta es una confusión muy común y alejada de lo que realmente representa este antiguo principio de la filosofía china.

El yin y el yang no son fuerzas morales opuestas. No simbolizan el pecado contra la virtud, ni el amor contra el odio. Representan, más bien, las dos energías complementarias que se manifiestan en todos los aspectos de la existencia: el reposo y el movimiento, la noche y el día, la suavidad y la firmeza, el recibir y el dar, la contemplación y la acción.


Estas dos energías no están en guerra. Están en danzante equilibrio, recordándonos que cuando una domina en exceso sobre la otra, surge el desequilibrio, y con él, el sufrimiento. No porque el yin o el yang sean "malos", sino porque al perder la armonía, nuestras virtudes se distorsionan.

Ejemplo simple: El valor (yang) es una virtud. Pero sin su contraparte, la reflexión (yin), se convierte en imprudencia. Por otro lado, la paciencia (yin) es una virtud. Pero sin el impulso (yang) para actuar, puede transformarse en apatía o cobardía.

Esto nos enseña que no se trata de hacer lo "malo" por equilibrio, sino de mantener nuestras cualidades humanas y espirituales en proporción, para no caer en excesos que dañan. El desequilibrio puede alejarnos del amor, del servicio, de la empatía, y afectar negativamente a quienes nos rodean.

La Biblia, aunque no utiliza la terminología del yin y el yang, refleja principios similares. Cuando Jesús echó a los mercaderes del templo, actuó con firmeza (yang), pero cuando abrazó a los niños, lo hizo con ternura (yin). Nunca hubo contradicción en Él, porque ambas energías estaban en equilibrio bajo el gobierno del Espíritu.

También el apóstol Pablo lo entendía cuando decía: "Cuando soy débil, entonces soy fuerte". No es una contradicción, sino una conciencia del dinamismo que existe en el alma humana cuando el orgullo se apaga (yin) y el poder de Dios se activa (yang).

Por eso, debemos dejar de ver nuestra vida como una constante batalla entre el bien y el mal en cada decisión. El bien, desde la perspectiva bíblica, es claro: amar, servir, perdonar, actuar con justicia, hablar con verdad. El yin y el yang, en cambio, nos ayudan a entender cómo vivir esas virtudes sin caer en extremos que las deformen.

Somos seres conscientes, capaces de comprender. Y al entender este mensaje, podemos caminar con sabiduría. Podemos ser firmes sin ser duros, suaves sin ser frágiles, activos sin ansiedad, y pacientes sin resignación.

El yin y el yang no justifican el pecado, sino que nos invitan a cultivar un corazón equilibrado, desde donde florezca lo mejor de nuestra humanidad, sin herirnos ni herir a otros por falta de armonía interior.

Cultivar ese equilibrio es caminar con sabiduría.

Autor:  Félix Guerra Velásquez.

Mira, estoy parado en la entrada y estoy llamando

 Quiero compartir cómo entiendo y cómo traduzco Apocalipsis 3:20, y por qué lo hago de una manera un poco distinta a la Reina-Valera, sin co...